Como ciudad, no me daba buena espina. Apenas sabía nada de San Diego. Conocía de sus salvaje océano y de la fauna que lo habita, pero del resto apenas había leído algo. Así que me puse manos a la obra y dos días antes de mi llegada, empecé a saber de qué iba la cosa y el porqué está en boca de todo el mundo, afamándola como la mejor ciudad para vivir en Estados Unidos.

Sinceramente y después de lo visto hoy, el viaje ya era perfecto y visitar San Diego como último punto, ha bordado con hilo de oro nuestra gran aventura. Sí, San Diego no es que sólo se deje llevar fácilmente sino que el clima es magnífico durante todo el año y los surfistas, no tienen que esperar a que llegue el verano para surcar por esas gigantescas olas que se crean a orillas de la titánicas playas que posee California.

Ciertos puntos esenciales de interés que no se deben perder si vamos justos de tiempo, pueden darnos las claves para empezar a encariñarnos con la ciudad. Pero el secreto no está entre sus enormes autopistas o un soso y turístico centro financiero, sino que todo lo que nos ofrece, se ubica en sus playas tanto habitadas como desahitadas, en su ambiente y en un esfuerzo casi involuntario, que han hecho durante muchos años, para llevarse el reconocido premio a la mejor en ofrecer calidad de vida, a sus afortunados habitantes y que otras que presumen a causa de un gran empuje mediático, codicien la bendita situación y a su simpática gente.

Situándola en el mapa, San Diego es la última ciudad antes de llegar a Tijuana apenas a 32 millas. Olvidada por todos desde que Estados Unidos se anexionó a California como un nuevo estado, empezó a ser bien vista desde la Segunda Guerra Mundial, donde se utilizó como importante base naval, después del ataque a Pearl Harbor.

En la actualidad todo funciona como una rueda de engranaje. Sus parques temáticos como el Seaworld o su zoológico, ya merecen por sí solos una visita desde cualquier punto del país.

 

 

¿QUÉ VER Y HACER EN SAN DIEGO?

Los días son fundamentales para hacer una previsión. Aquí las prisas no son buenas, aunque parece que todo acabe quedando a tan solo quince minutos en coche. Así que pondré lo primordial, contando que estaréis de visita fugaz como yo después de un viaje más completo por otros puntos de Estados Unidos

Old Town

Fundamental empezar por este trocito de historia. Remodelada a conciencia, con fondos públicos y privados, esta pequeña ciudadela, es un museo al aire libre. El paseo hay que hacerlo durante el día y la noche. Según cuentan, aquí nació la actual California. El lugar hecho de casas de adobe para aprovechar lo poco que quedaba, ha ido respetando la antigua San Diego. Casas señoriales, el hotel Cosmopolitan, o los museos con entradas libres, hacen que la visita casi nunca la demos por finalizada. Los restaurantes con todo el ambiente de Méjico, de elevados precios, ofrecen bailes a ritmo de buenas rancheras. Todo está estudiado, para que el viajero y el residente, disfruten de una tarde inolvidable. Un imprescindible total. Down Town.

Coronado Island

Una isla que no es tal ya que está unida al país, aunque una parte esté vetada a todo civil por pertenecer a la marina y usarlo la NASA. Mediante un elevadísimo puente por donde cruzan los coches conectaremos con ella. Lo más significativo es su hotel Coronado, construido en 1887, dando la cara a una demoníaca y enfurecida playa, donde la gente disfruta del eterno Sol. Sus paseos dan a las famosas vistas del centro financiero. Darse una vuelta en coche, bicicleta o incluso andando, es un clásico en San Diego.

La Jolla Beach

Situada a unos 29 kilómetros del centro, no deberíamos pasar por alto ver el lado más salvaje de San Diego. Aunque algo alejada, no tardaremos nunca más de 15 minutos en llegar. Sus autopistas libres y bien conectadas, nos llevarán casi directos. En esta franja de rocas, veremos cómo los leones marinos, gaviotas, cormoranes y pelícanos, descansan a su antojo, molestados por la masificación de los turistas, ávidos por hacerse un buen selfie. Está bien atendida y los caminos son fáciles de hacer. Quien quiera puede alquilar kayaks o llevarse un tubo y unas gafas para hacer snorkel.

Mission Beach

En apenas 10 minutos de La Jolla, nos queda esta zona. Investigarla no es difícil, pero las dos playas (una por cada lado), son muy largas. Haced caso a los surfistas que vayan caminando y encontraréis antes del muelle de madera dirección Sur, un buen tozo de arena con unas olas bien grandes, donde cientos de tablas de surf cortan el mar en dos
Seaworld. El Ambiente, para todos los amantes de este deporte, es el mejor que yo he visto en mi vida viajera. Sin embargo, al otro extremo, resguardado por una bahía, tenemos playas tranquilas donde nadar se convierte en placer.

Zoológico de San Diego

Considerado uno de los mejores del mundo, este parque alberga más de 3000 especies. Un punto a su favor, es el cuidado que ponen a los animales que lo pueblan. La entrada de unos $42, la podemos comprar online.

Seaworld

Si no tuviera suficiente San Diego con su maravilloso zoológico, añadamos el parque acuático zoológico más conocido del planeta. Abierto por cuatro estudiantes en 1964, no siendo conscientes de su evolución, acabó siendo empresa pública para facilitar su crecimiento. Acualmente la gestiona una privada, y sus franquicias por el país son marca de garantía. Sus espectáculos con animales son la principal atracción. Para verlos debéis consultar a diario, llegar 20 minutos antes y evitar las primeras filas para no acabar mojados. Una apuesta algo polémica, aunque el parque tiene un centro de investigación muy importante en el ámbito de la vida marina. Una forma algo tosca de acercar las especies marinas al alcance de nuestra mano. La entrada por adulto cuesta $59,90

Downtown (Gaslam quarter)

Hecho para el turismo con un presupuesto algo mayor, encontraremos restaurantes elegantes y tiendas de recuerdos. Personalmente es lo que menos me ha gustado, aunque diré que competir con el resto que he puesto, es difícil.

 

OTROS PUNTOS QUE TE PUEDEN INTERESAR

Parque Balboa. El mayor parque urbano de Estados Unidos. Lleno de actividades.
Point Loma. Isla con acantilados y un encanto especial.
Museos de San Diego. Está repleto para los amantes de los museos. Elegir el que más os venga, será decisión vuestra.

 

CONCLUSIONES

De lo que menos te esperas, a veces obtienes resultados sorprendentes. Desdichada por mí sin justificación, creía que viniendo de los mejores parques del Oeste de Estados Unidos, una gran urbe no venía bien a mis sentidos. Quería huir de las masificaciones después de tantos días perdidos en los desiertos más inhóspitos del país. Pero me equivoqué con San Diego y supongo que lo que me ha ocurrido a mí, le habrá pasado a muchos viajeros. ¡Bien por San Diego!

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