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Descubramos la razón de que viajar a Bali siga en la lista privilegiada de mejores destinos turísticos de Asia. El motivo de que tanta gente quiera conocerla y que sea siempre un referente en las guías de viajeros independientes y agencias de viajes de todo el planeta. Puede que uno se sorprenda encontrando en este pequeño trocito de tierra un paraíso para quedarse no una semana, sino que se llegue a plantear vivir allí una larga temporada.

Después de mi viaje por Indonesia, el tramo final se me planteaba con unos días en Bali. Venía de Lombok, habiendo atravesado Java, Sulawesi y haber estado relajado en las menores de las tres Islas Gili. Mi segundo viaje a Bali fue distinto y más que una visita fue un fugaz paso, pernoctando en la parte Sur. Pero al final, puedo sacar en claro con dos viajes, qué me gustó y qué no.

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PRIMERAS IMPRESIONES
La decepción fue enorme cuando pisé tierras balinesas. Si. No lo niego. No me gustó en absoluto. Acostumbrado a las islas del Este, abarrotadas de palmeras, junglas, volcanes solitarios y carreteras sin apenas vehículos, Bali se me antojaba como un lugar estresante, donde todo el mundo vivía una marcha por encima del resto de Indonesia.

El turismo palpable en todos los rincones de la isla era muy denso. Parecía que todo el turismo que había ido evitando milagrosamente durante mis dos viajes a Indonesia, ahora se concentraban en la pequeña islita.

Denpasar, nos da la bienvenida con impresionantes esculturas en sus rotondas. El tráfico, tan denso y sonoro hace prever que la estancia estará exenta de momentos únicos de relax y que todo lo que leíste se esfumó algún día, en un pasado no muy lejano. Con casi medio millón de habitantes, la capital balinesa, es un punto de paso y si queremos pasear por sus mercados, no estaremos aburridos en ningún momento. Pero Bali va más allá.

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Siempre digo lo mismo. Las primeras impresiones nunca son válidas en el mundo de los viajes. Dos días hacen falta para adaptarse a todo el entorno. Dos días y puede que acabes sucumbiendo a los secretos de los balineses y te quedes atrapado sin remedio, preguntándote, qué tiene este lugar que al principio empiezas odiando, para acabar queriéndolo.

Las opiniones son tan dispares cuando le preguntas a los viajeros que jamás te acabas haciendo una idea de lo que allí encontrarás cuando lo conozcas. Solamente pienso que debes encontrar tu trocito en la isla para sentirte a gusto y los hay a patadas.

En mi artículo de Kuta, no dejaba bien a una localidad dedicada a la masificación de un turismo que busca tan solo playa y clases económicas de surf, en una de las playas más conocidas del sureste asiático. Los grandes cócteles, son el desayuno de los más jóvenes. Los locales adornados con mucho gusto, son de unas dimensiones respetables para albergar a los fiesteros en  las noches más salvajes de Kuta. Las franquicias se amontonan en cada calle y debemos tener cuidado con las tiendas. Parece que no haya una frontera que las divida, estando tan pegadas que ni sabremos a quién preguntar un precio sobre los millones de recuerdos que inventa y reinventa el mercado turístico balinés, año tras año.   Si mi opinión se basara en la famosa Kuta, ya estaría acabando este artículo. Pero no. Bali se descubre de fuera a dentro.

No estaría de más plantearos vuestra estancia dosificando los días. Si vais quince días haced cuatro días en lugares distintos. Pero si el tiempo es limitado, dedicadlo a visitar y pernoctar en Ubud.

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ENTENDER A BALI ES FUNDAMENTAL
Viajar a Bali, por mucho que suene a tópico, no es viajar a Indonesia. La cultura con influencias hindúes, ha hecho que las más ancestrales tradiciones anteriores a esta religión se hayan fusionado, haciendo una propia religión no vista en ningún lugar del planeta. Los venerados dioses de la India acaban bailando con los antiguos dioses balineses. Las ofrendas ofrecidas en cada esquina, en cada puerta son para apaciguar a los malos espíritus y para que los antepasados, siempre presentes estén atendidos. No debemos olvidar que este pueblo está muy arraigado a sus difuntos y les rinden un homenaje en sus casas, construyendo bellos templos particulares. No se os ocurra meteros sin permiso.

Os sorprenderá la cantidad de templos o puertas que iremos encontrando en cualquier lugar por muy abandonado que parezca. La cultura balinesa, ya por sí sola, merece un viaje independiente a Indonesia. Las danzas son acompañadas de típicas historias que habremos visto representadas a los que hayamos estado en la India. Pero sus bailes, son únicos. Estudiados hasta la saciedad, una bailarina debe formarse con años y años de esfuerzo y estrictas normas para perfeccionar esos movimientos que a uno lo dejan hipnotizado, al ritmo de una orquesta, a menudo aparentemente descuadrada pero que en el fondo está meticulosamente coordinada.

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Zonas para visitar:

ZONA CENTRAL
Imposible no hablar de Ubud si vais por esta zona.
A una hora de Denpasar en Taxi o bus lanzadera, tenemos una de las regiones con los arrozales más impresionantes de la isla. El problema que encontré, fue el de todos los lugares turísticos que llevan años agregando hostales, tiendas, desapareciendo a menudo las fronteras de los pueblos, uniéndolos los negocios que a pie de carretera viven. Puede que asuste el volumen de gente que vayamos encontrando, pero la meseta central, dispone de rincones solitarios si nos ponemos a buscarlos sin mucho esfuerzo.

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Puede que lleguéis allí y busquéis las terrazas de los arrozales tan famosas en las mundialmente conocidas fotografías de Indonesia. Ubud engaña. No lo digo negativamente. Puede que al principio nos confunda y veamos un hervidero de tráfico y gente caminando por sus mercados artesanales. Tranquilos. Dadle tiempo y veréis como acaba siendo un fantástico lugar para usarlo de base a conocer otros lugares más lejanos.

Situado en las montañas centrales entre laderas, Ubud acoge a otro tipo de turismo que no encontramos en la costa. Cargado de cultura, este pueblo rebosa de galerías de arte de artistas conocidos y sin conocer. Bohemios viven al día y disfrutan de la belleza de sus templos. En Ubud, los contrastes son notables y necesarios para convertir a este pueblo en una efímera visita a una prolongada estancia.

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ZONA SUR
Más conocida por los visitantes que el resto, se amolda perfectamente a las exigencias de varios tipos de turismo. El desenfrenado que busca surf y fiesta, y el tranquilo que se dedica a tomar el Sol y pedir bebidas impronunciables. El sur tan conocido va mucho más allá pudiendo encontrar playas más solitarias y templos por descubrir, donde estaremos solos.

KUTA Y LEGIAN
Confusa y malinterpretada por viajeros, este paraíso del surf, Kuta contiene en sus masificadas calles  todo lo que un viajero independiente desea no encontrar en su camino. Pero bueno. No está mal darse una vuelta y dejarse llevar por el ambiente desinhibido que la zona más turística nos puede llegar a ofrecer. Vale que hayan hecho una aberración con un lugar tan bello, pero si nos metemos por los rincones menos transitados de la costa, descubriremos templos escondidos, playas sin huellas recientes y un poco de ese toque asiático turístico “cool” que algunos tanto eludimos.

A escasos metros, fundiéndose con Kuta, tenemos la más tranquila Legian. Un turismo más exigente, que busca relax, hará que su estancia sea un buen tratamiento anti-estrés. Con hoteles más caros y  sofisticados, quedarán exentos de compartir veladas con viajeros de presupuesto más ajustado.

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SEMINYAK
Al norte de Legian, encontramos este animado lugar, con los mejores restaurantes y bares. Parece que hay una interminable carrera por inaugurar continuamente locales, no cayendo nunca en la repetición. Siempre cambiante y con un toque pijo, podemos correr el riesgo si no salimos de allí, de no conocer la auténtica Bali.

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ZONA NORTE Y ZONA ESTE
Impresionante zona menos explotada. Desde el centro de Ubud, con una motocicleta, podemos ir subiendo puertos de montaña, para encarar nuestras miradas a volcanes, lagos de una belleza despampanante, sin apenas encontrarnos turistas por las frías carreteras. Si lo que queremos es conocer la auténtica Bali, podemos poner rumbo a las oscuras playas del noreste y poder ver una cara distinta de la que nos tiene acostumbrado la isla. Pueblecitos y aldeas, se abrirán ante nuestros ojos, mientras vamos dándole gas a la scooter, acabando el camino cuando el mar salga a recibirnos. Puede que encontremos solitarias playas maltratadas por la violentas olas o encontrarnos con decenas de trabajadores recogiendo piedras en la playa para adornar los centros de mesa de algún ricachón en el otro extremo del mundo. Sea como sea, la experiencia que nos puede ofrecer esta zona, es muy gratificante  y las posibilidades, muy grandes. Bali, sobre el mapa no parece gran cosa, pero podemos asegurar desde nuestro espacio y bajo nuestra experiencia personal, que las distancias engañan, que las visitas son más largas de lo podamos prever, flexionando el viaje hasta donde nosotros queramos, porque uno siempre tiene que hacer algo en la isla de Indonesia.

Desde el Este, podemos tramitar en ferri, nuestros siguientes movimientos a Nusa Tenggara, con una parada en Lombok e ir saltando de isla en isla para conocer otra parte del país totalmente distinta.

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NUSA LEMBONGAN
Es una de las tres islas situada al Sur-Este de Bali. Con apenas siete mil habitantes, exenta de tráfico resultará encantadora para la mayoría de los turistas con todo tipo de presupuestos. Sus cristalinas aguas dejan ver con facilidad la vida marina. Surferos, amantes del mundo acuático y relajados viajeros, acaban por reunirse en este idílico lugar que soporta al turismo con su creciente oferta. El resto de las dos islas pueden visitarse, pero carecen de una estructura sólida para acomodar al turismo en masas. También se puede hacer en una excursión de un día desde Bali.

LUGARES IMPRESCINDIBLES
Hay muchos. Demasiados diría yo, para lo que la gente espera. Si mi primer viaje por Indonesia me llevó mucho tiempo, creo que le dediqué muy poco a Bali. Me sorprendió cómo ese trozo de tierra, enano, comparado con sus hermanas mayores, contenía la riqueza que va saliendo de donde menos te lo esperas. Pondré lo más típico, pero no por ello lo menos bello.

TEMPLOS
Pura Ulun Danu Batur Bratan: Situado en el Lago Batur, puede que sea el más fotografiado de toda la isla. Llegar por tu cuenta tiene mucho mérito si sales de Ubud, pero en los paquetes turísticos de un día, lo incluyen.

Pura Lempuyang:  Situado en la cima del monte Lempuyang, dedicado al Dios de la paz, habrá que hacer un esfuerzo y subir los 2500 escalones. Como templo, es de dimensiones moderadas comparándolo con otros más importantes, pero las vistas son de las mejores.

Templo de Batur: El segundo más grande que hay en Bali.  Situado en el maravilloso pueblo de Batur, queda encarado al volcán que recibe el mismo nombre. Una visita, y las vistas, harán justicia a su estatus de imprescindible.

Pura Besakih: De una importancia para los balineses vital. Hablamos del templo más importante de todos. Compuesto por un conjunto de 22 templos y situado en el volcán más activo de Bali, llamado monte Agung.

Pura Tanah Lot: Tan típico como impensable no pasarse por él. Construido en la parte superior de una gigantesca roca con vistas al océano, su visita al amanecer o el atardecer se convierte a diario en un acontecimiento único. Como no podía ser de otra manera, está dedicado al dios del mar.

Hay mucho más que no he puesto en la lista, pero que iréis descubriendo por vuestra cuenta. A menudo porque estaréis más tiempo del que estuve yo, o como me pasó a mí, que fui descubriendo accidentalmente otros lugares sagrados que ni recuerdo el nombre y muchos me dejaron impresionado.

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QUÉ HACER EN BALI

Alquilar motocicleta y recorrerlo a tope. Veremos típica estampa de turistas portando sus tablas de surf en el lateral de la motocicleta en una estructura curiosa, construida para esa función. Olvidémonos de eso si nuestra intención es la exploración y no el surf, cojamos un mapa y recorramos todo lo que podamos. Siempre hay que tener mucha precaución en Asia, al conducir. No está exento de peligros, pero no debe echarnos atrás para usar el modo más libre de conocer a la Bali que muchos ni han visto.

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Comer en puestos callejeros. Sí, Bali contiene los mejores restaurantes de Indonesia, pero eso no debe mermar en el intento de probar siempre lo que se cocine en la calle. La cocina balinesa, en contra de lo que muchos puedan pensar, no es tan sabrosa. De picantes sabores, no se acaban adaptando al comensal occidental. De hecho, los mejores locales, integran productos foráneos y los mejores restaurantes viven de la cocina internacional.

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Ver una danza balinesa. No hay que perder la oportunidad de ver estos bellos espectáculos. Un buen lugar donde a diario se hacen, es en Ubud. La entrada no es barata, pero debemos ver los dos tipos que existen y valorar cuál nos gusta más. A mí, personalmente, me encantaron.

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Surfear en Kuta.  Sí. Pese a quien le pese, Kuta es fantástica y económica para hacer clases de surf. El espectáculo en la playa con decenas de tablas torpes cayendo al mínimo oleaje, hace de esta actividad un hito en Bali.

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Relajarse en las playas.  Las hay para todos los gustos y colores. Abarrotadas, desiertas, con arenas blancas, doradas y negras. Con oleajes que quitan el hipo. Hay que ser precavido y usar crema solar y andar con ojo con las fuertes corrientes.

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Hospedarse en una casa típica. Yo lo hice. Los balineses tienen templos dedicados a sus antepasados. Un hostal suele tenerlo. Hay que pedir permiso por mucho que seamos huéspedes. El relax es total y forma parte de la integración a la cultura balinesa.

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Unirse a una ceremonia. Dejaros llevar cuando encontréis una ceremonia, donde cientos de personas vestidas con inmaculadas ropas blancas tradicionales, vayan en peregrinación a un templo. Con el respeto debido, guardad silencio, sacad fotografías y seréis bien recibidos. En Agosto, la época de celebraciones está en el punto más alto. Cruzaros con una es casi seguro.

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MOVERSE POR BALI
No me gusta nunca hablar de precios cuando viajo por Asia. A menudo nos quejamos que nos atracan cuando los precios se multiplican por tres cuando venimos del resto de Indonesia y acabamos reposando en Bali. Podemos dormir en Kuta, por 25 dólares, en doble con piscina y baño privado. En Ubud, la cosa es más cara, pero siempre hablo de dobles con baño privado. A mí me costó 30 dólares en Ubud, con piscina en un encantador hostal con templo familiar incluído. El nombre es Ketut´s Place y es un acierto seguro. Todos los precios incluyen desayuno.

Alquilar una motocicleta es realmente económico. Unos 5 Euros al día. No olvidéis pedir casco y ponéroslo. Las carreteras son peligrosas. Un consejo fundamental, es atar la moto siempre o meterla dentro del hostal. Muchas mafias balinesas roban motocicletas al turista haciendo pagar luego las tasas de una nueva. El seguro no cubre el robo, por lo que, ojito al alquilar. Hacedlo en una buena tienda y dejaros de ahorrar dos dólares por día. La broma puede salir cara.

Hacer las excursiones con paquetes en agencias, suelen costar un día alrededor de unos 40 dólares, dependiendo del lugar elegido. Pero el paquete básico es el más típico.

Comer puede ir desde los 3 dólares a los 50 dólares. Depende de cómo andéis de presupuesto. Yo disfruté más en un local de mochileros en Ubud, que en los restaurantes internacionales que abundan en demasía.

Una referencia en cuestión de precios, es sumar el doble si venís de Java. Pero insisto, la oferta es casi ilimitada y la competencia feroz. Podéis quedaros más tiempo en Bali del previsto si el dinero es vuestra barrera, acortando de las pensiones y comiendo en los puestos callejeros.

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CONCLUSIÓN
Desacreditada después de los atentados del 2002, Bali, vertiginosamente ha ido abriéndose de nuevo al mundo, como uno de los destinos estrella. En su engañosa pequeña extensión, encontraremos desde las noches más alocadas bañadas en alcohol y fiesta, a los remansos de paz entre los adormilados volcanes que la isla tiene a buen recaudo. No empañarse de la religión de los balineses, es ponerse una venda en los ojos. A cada paso, en cada esquina, veremos cómo los templos chocan casi entre sí, mientras la población saca sus ofrendas a primera hora de la mañana. Empaparse de Bali es fácil. Seductora, arrogante y de una belleza misteriosa, veremos cómo nuestros primeros días de adaptación, acabarán convirtiéndose en días inolvidables de un viaje que tiene tantas posibilidades, como dioses a los que venerar por la cultura balinesa.

Libros recomendados sobre Bali: Reír al Viento, Come reza y ama.

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