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Llevar siempre las expectativas muy altas, puede llevar a jugarte una mala pasada. Conocía el Valle de la Muerte, por haberlo visto en documentales científicos. A la gente que había estado, le pregunté cómo les había ido y sus respuestas eran: extremadamente caluroso,  desoladores y agonizantes paseos . Vaya. Con esas referencias me he ido a Death Valley, casi sin saber que me iba a encontrar uno de los lugares más asombrosos en lo que haya estado jamás.

Un buen madrugón desde Mammoth Lakes, a la salida del enorme parque nacional de Yosemite, me ha puesto en dirección a Death Valley. Las carreteras, han empezado a transformarse y las montañas de desnudas paredes con la eterna nieve en sus picos ha ido desapareciendo de forma casi magistral. Paulatinamente me he ido adentrando en tierras duras, horneadas por un Sol que hacía intuir un terrible calor si tenías la osadía de bajar la ventanilla.

Las carreteras, rectas como líneas hechas con regla a conciencia, son deformadas levemente por las subidas y bajadas del terreno, viendo esas imágenes que todos tenemos en mente cuando pensamos en las largas autopistas americanas, rozando una perfección y armonía perfectamente acoplada al inerte horizonte.

Hablar del Death Valley y verlo como un imprescindible, puede que lleve a confusiones para viajeros que busquen emociones más diversas. Puedo asegurar que es todo un clásico si venimos o vamos a las Vegas. Su escasa variedad, muestra bajo la ventanilla de coche, parajes de otro planeta, enormes dunas desérticas, complejos turísticos anhelados por atrevidos aventureros, que deciden pasar noche en el infierno, bajo un cielo plagado de constelaciones.

Si desde el inicio de mi gran viaje, Yosemite fue el primer parque que visité, ahora, el panorama, pasaba de tierras fértiles a baldías planicies, rotas en seco por montañas de una belleza misteriosa.

Hacerlo no es difícil. Lo único que tenemos que llevar, es el depósito lleno, unos cuatro litros de agua por cabeza y rezar para que el coche aguante el empuje de las altas temperaturas, que ya avisan sobre las diez de la mañana, para acabar azotando sin piedad a mediodía.

Las dos principales rutas son fáciles de realizar. Las señalizaciones son perfectas y debemos conseguir un mapa para no perdernos esos rincones y senderos escondidos, fuera de las miradas más conservadoras que van circulando por la carretera principal.

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A todos los amantes del desierto y de la naturaleza más desoladora, aquí encontrarán su lugar fetiche. Quien busque soledad entre tanto turista, encontrará senderos, miradores y caminos secundarios, donde el enemigo deja de ser la aglomeración de humanos para pasar a ser el terrible Sol que amarga cualquier intento de avanzar con firmeza.

Death Valley, presume de ser el lugar más caluroso del planeta. Se han llegado a registrar temperaturas de 58 grados. En su dudoso ranking de número uno, le siguen o incluso le superan, los desiertos de África y Oriente Medio o la depresión de Danakil en Etiopía. La razón de tal aberración climatológica, viene dada por diversos factores. El principal es que nos hayamos en la zona más baja de todo Estados Unidos, con una profundidad máxima de 85 metros sobre el nivel de mar, situada en la cuenca de Badwater. Otro importante factor a tener en cuenta, son las casi inexistentes precipitaciones anuales , no dando alivio alguno, considerándose además uno de los enclaves más secos del mundo.

La vegetación apenas crece y la fauna aceptó hace muchos años, que mudar no era una opción, sino una obligación. Pese a ello, podremos divisar águilas, cuervos, correcaminos, y coyotes, al acecho de pequeños roedores.

Pero vayamos a lo que nos interesa y contemos cómo poder completar en una jornada este enorme parque nacional.

 

ENTRAR EN DEATH VALLEY. PRECIO Y CONSEJOS.

Nosotros entramos desde el Oeste. Veníamos de Yosemite y Lone Pine es el desvío que debemos tomar para  coger la 136 y empalmar la 190 que atraviesa todo el parque. Es una muy buena opción de ruta, porque los puntos más interesantes están asegurados, incluso si tu destino final, son Las Vegas. En sentido inverso, viniendo desde las Vegas, la 190 sigue siendo la más frecuentada.

Es importante sacar las entradas. El precio es de $25. En muchos lugares, el centro de visitantes es inexistente, pero unos cajeros automáticos, expiden el pase (válido para 7 días), necesario para circular por Death Valley. El precio se paga por vehículo y no por persona. Algunos listillos, pasan de pagar. Los controles de los Rangers, son poco frecuentes, pero si no llevas el adhesivo, y tienes la fortuna que te mereces si no pagas,  la multa puede ser importante.

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Aprovechemos si vemos una oficina (Visitor Center), para pedir mapa y consejos. Siempre son útiles y más hablando de este árido y peligroso lugar, debido a su climatología.

Llenad el depósito. Las distancias son enormes y las gasolineras apenas hacen acto de presencia en el camino. Tenéis una estación de servicio en Furnace Creek, que si miramos la extensión del parque, queda estratégicamente situada en medio.  Dejad el aire acondicionado del vehículo puesto todo el rato y que el agua no os falte jamás. Aunque resulta exagerado, una avería en el coche, podría resultar mortal si no nos hidratamos bien.

 

LUGARES QUE NO DEBEMOS PERDERNOS

Con mapa en mano y entrando desde el Este, haremos este completo recorrido donde veremos lo más importante y sin perdernos nada. Coged fuerzas porque Death Valley es todo un reto. Una bajada del coche y caminar apenas un kilómetro se convierte en toda una proeza.

Panamint Springs

Aprovisionarse es buena idea en este punto. Aquí empieza el recorrido (o acaba, dependiendo desde donde vengamos), para nuestro siguiente punto.

De Panamint Springs a Stovepipe Wells

Acomodaros bien si no conducís y para los que lleváis el volante, aminorad la marcha y empezad a disfrutar de un paisaje único, donde la palabra “nada” cobra un sentido. Los horizontes quebrados por cadenas montañosas, parecen estar en permanente lejanía. Este tramo es donde empezaremos nuestra aventura oficialmente por el parque nacional.

 

Mesquite Sand Dunes

Dunas que aparecen de repente en medio de planicies hechas a conciencia por la destreza embaucadora de la naturaleza, ofrecen un punto de vista diferente del gran Valle. Aunque sea un desierto, lo que menos hay es arena, aunque en esta parada, podemos bajar y fotografiarnos subidos en lo alto de la que elijamos.

 

Artist Palets

Seguimos la carretera dirección Este y debemos coger la 190 para pasar por la única estación de servicio y un amplio punto de información. Además de máquinas expendedoras con terribles sándwiches americanos que vienen bien para matar el hambre. El nombre es Furnace Creek y es una clara referencia para hacer la ruta.  Pasado este punto, a unos dos kilómetros, nos desviaremos a la derecha, para hacer la mejor parte de todo el parque. Un camino a mano izquierda llamado Artist Palets, nos llevará por un arenoso sendero de un solo sentido, donde contemplar como los colores de la montaña juegan a su antojo. Si lo hacéis por la tarde es mucho más impactante.

 

Badwater

Todo el mundo acaba pasando por el salar. Es digamos el punto más lejano para la gran mayoría, y siendo referencia para regresar, aunque la carretera continua hasta salir del parque por la parte Sur. Agarrad bien el agua y preparaos para caminar. Nos encontramos en la cota más baja de América, o sea, que no es para tomárselo a broma. Para no coincidir con las horas más calurosas, deberíamos hacer magia. Casi todos llegan aquí cuando el Sol anda revoltoso y la caminata, aparentemente pequeña, se puede llegar a convertir en un suplicio.

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Zabriskie Point

Otro mirador, bien indicado y que nos viene de camino para nuestra siguiente parada. Una pequeña caminata apta incluso para minusválidos, dan acceso a un precioso mirador donde observar el cañón. Sorprendentemente pasa desapercibido, pero hay que parar.

 

Dantes View

El mirador más imponente de todo el parque. Sin duda alguna el más preciado por todos y el atardecer es todo un espectáculo que no deberíamos perdernos. Si retrocedemos desde Badwater, hacia el norte, cogeremos de nuevo la principal dirección Este. Continuamos la carretera, para desviarnos a la derecha, cuando veamos la indicación de Dantes View. Está lejos y la carretera se estrecha bastante. Llegar a la cima no supone ningún esfuerzo. Las vistas, de lo mejor que hemos visto. La orgullosa madre naturaleza, deja boquiabierto al más experimentado viajero. Se ve todo el Valle y sentarse a esperar que el Sol baje la guardia para dar paso a la noche, es todo un mito por los aventureros más bien informados.  En las noches, se puede llegar a ver la tenue luz que emana de Las Vegas y Los Ángeles.

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Camino a Pahrump

Al no poder coger hotel en el Valle y querer encarar mi viaje a las Vegas, decidí dormir en Pahrump. El pueblo en sí no dice nada, aunque está en medio del desierto y las noches repletas de estrellas están aseguradas. El camino de Death Valley hasta Pahrump hay que evitar hacerlo de noche. Son muchos los puntos que observar antes de salir completamente del parque. Detrás de cualquier curva encontraremos acceso a senderos solitarios, con sorpresas siempre agradables.

 

Miradores a doquier

No es un punto en sí. De hecho, desde que entras en el parque, los miradores irán surgiendo. No os perdáis ni uno. Las vistas desde el más al menos concurrido son, dignas de robarnos cinco minutos. Vigilad que no se os pasen de largo.

Tomarse el tiempo necesario para hacerlo por completo implicaría hacerlo en dos días. En esta ruta que os he marcado, será factible hacerla en una jornada. Fue alentadora y todo un empuje para seguir descubriendo que Estados Unidos era mucho más bello de lo que habíamos soñado

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 ¿¿¿¿APARCAR EL COCHE?????

Sin ningún tipo de problema. Hay espacio suficiente y zonas habilitadas para ello sin coste alguno. Pese a estar muy concurrido, la sensación de que estamos solos, es muy latente en muchos momentos de la ruta.

 

DONDE DORMIR

Antes de ir, nosotros desde Yosemite, hicimos noche en Mammoth Lake.

Para regresar, continuamos hacia el Este, dirección las Vegas, que era nuestra siguiente parada, haciendo noche en un pueblo llamado Pahrump. La lluvia de estrellas que tuvimos aquella noche, fue inolvidable.

Distancia desde:

Los Ángeles: 416 km. 4 horas 16 minutos

Las Vegas: 228 km. 2 horas 10 minutos

Yosemite: 698 km. 7 horas 37 minutos

San Francisco: 807 km. 7 horas 51 minutos

La mejor opción para visitarlo, es no quedarse atrapado y planear bien el viaje. Una opción pasa por dormir entre Yosemite y Death Valley. Las distancias son enormes y a menudo no somos conscientes de ello. Desde Las Vegas es totalmente factible hacerlo directamente.

 

CONCLUSIÓN

Si teníamos dudas antes de nuestra llegada, pronto se disiparon. Un caza del ejército norteamericano sobrevolando encima de nuestras cabezas, con un sonido ensordecedor nos dio la bienvenida.

La fama mundial que tiene el parque no alienta a nadie que precie su vida, en poner sus pies o perder un día, en uno de los lugares más inhóspitos del planeta.

Puede que el secreto sea ese, en que la nada, sea el encanto. Que el vacío que uno siente al recorrer esos parajes, acabe llenándole de una sensación embriagadora, cuando sin darte cuenta, acabas atrapado irremediablemente, cautivado por su belleza, tan sencilla como mortal.

Visitar Death Valley, debe ser un imprescindible en cualquier viaje por la Costa Oeste de Estados Unidos. No quedaréis decepcionados, todo lo contrario, os iréis con esa sensación única que nos regala un viaje, cuando nos descubrimos a nosotros mismos, abriendo nuestros corazones a lugares que jamás pensábamos que existiesen.

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Consejos previos que debes saber antes de ir a Estados Unidos

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Ojo a las altas temperaturas y no olvidéis sacar vuestra entrada

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