Con 1600 templos en posesión, 17 lugares designados Patrimonio Mundial por la Unesco, Kioto deja sin aliento al viajero más experimentado. Cualquier aventurero que haga un acercamiento a Japón, sin mucho tiempo disponible, deberá subrayar esta ciudad para hacerse una idea generalizada del país. Aunque Japón es infinitamente mucho más, viajar a Kioto debería saciar el ansia de conocimiento para viajes limitados de tiempo. Con este artículo podréis visitar Kioto por libre y sacarle máximo partido a uno de los enclaves más importantes de Japón.

Una época idónea para visitar la ciudad, es primavera, cuando los cerezos cubren el paisaje de blanco dando un pintoresco color pálido a los ya de por sí fantásticos parajes urbanitas. Los templos son cubiertos por colores imposibles y sus famosos parques en todo el mundo, llaman la atención tanto de turistas como de nativos.

Mi viaje fue en verano, una estación húmeda y calurosa. Con el cuerpo deshidratado uno puede llegar a caminar todo el día con la sensación de que le queda mucho por ver. Aunque haciendo un balance, podremos decir que Kioto se estira y que lo que podemos visitar en cuatro días es mucho. La ciudad es enorme, su metro, algo inútil (imprescindible en Tokio), deja el puesto preferente a la enorme red de autobuses que va rodeando la urbe. Un pase a unos cinco Euros diarios, dan acceso ilimitado. Sinceramente, creo que es la mejor manera de conocer este histórico enclave que representa la historia de Japón.

Dividido en varias zonas de mucho interés turístico, repartí los días como pude y dediqué a unos lugares demasiado tiempo. Ahí van unos consejos para visitar Kioto por libre realmente útiles a la hora de atacar la gran metrópoli:

No ensañarse con una zona y querer exprimirla hasta romperla. Hay que dejar llevarnos un poco y aprovechar las visitas gratuitas. Las de pago no son las mejores. Muchos de los enclaves más exóticos e inolvidables de la ciudad están en plena calle. Una visita a un parque casual, puede ser una grata sorpresa.

Visitar Gion, de día y sobretodo de noche. No intentéis comer en uno de sus restaurantes. Aunque con un encanto fuera de dudas, podemos encontrar excelentes restaurantes en la zona Centro de Kioto, bajándonos en la parada de autobús Kawaramachi. Dirigid vuestros pasos al rio, y sin cruzarlo, la calle que corre paralela a sus aguas es estrecha pero tremendamente larga y llena de encantadores restaurantes.

Acortar la visita al Norte de Higashiyama y extenderla al Sur de Higashiyama, mucho más bonito aunque también mucho más masificado.

El bosque de bambúes, llamado Arashiyama, tan aclamado por la guía de viajes Lonely Planet, es un “truño”. Mucho más interesante pasear por sus alrededores, aunque el viaje es muy largo en autobús desde el centro. Yo me decantaría por centrar vuestros esfuerzos en otros lugares.

Dejarse llevar por la ciudad, en el centro y el casco antiguo, es una excelente idea si se va sobrado de días. Aunque no sea el caso, creo que una tarde merece la pena dejar los mapas y caminar según vuestra brújula interna. Japón es el país más seguro en el que he estado. Callejear por allí es un imprescindible.

Perder una tarde para visitar Fushimi-Inari, es algo que debería saber el que se ha preparado un poco el viaje.

Pagar un poco más por la habitación merece la pena: Mi primer ataque a la ciudad lo hice desde la zona de la estación a unos doscientos metros de ésta. El hostal llamado Piece Hostel, era nuevo, pero sus espacios eran diminutos, con lo que un tiempo excesivo en la habitación era insostenible. El segundo ataque a la ciudad, pagué unos cinco euros más por noche y todo eran mejoras notables; como cuarto de baño propio y un espacio para humanos y no para ratones.

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EN BUSCA DE GEISHAS

Podemos perder el tiempo buscando Geishas durante jornadas enteras y no encontrar a ninguna. Fijaros bien donde pisáis, porque como fantasmas de la noche aparecen y desaparecen flotando por el duro asfalto de la ciudad. Un encuentro es siempre casual y en cualquier rincón podemos llevarnos el premio de ese recuerdo imborrable. Para los más adinerados o curiosos, podéis pagar un restaurante donde ponen a tu disposición a una Geiko para ti solito. Eso sí, he de decir que estudié la idea con Lourdes y fue desestimada por su exagerado precio (unos ochenta Euros por cena).

Otra opción más rentable si vamos sobrados de días y de noches, es visitar el teatro imperial en pleno centro de Gión. Por unos 20 Euros por cabeza, podemos ver actuaciones teatrales donde muestras sus artes curtidas en años de aprendizaje.

CONSEJOS

El paseo del filósofo, situado al norte de Higashiyama. A mí sirvió de camino hacia el sur.

El mercado Nishiki: Aunque parezca que peca de poco auténtico, no lo es. Sólo hace falta pasar unos días en el país para acabar dándote cuenta que todos los mercados andan limpios hasta la saciedad. Siempre asociamos los mercados asiáticos a algo apestoso y caótico. En Japón todo se invierte, dando lugar a puestecitos con un orden extremo y unos productos dignos de interrogantes sin respuesta.

Gion: Lo sé. Lo he puesto antes que es un imprescindible, pero no debemos pasar por alto que entre Gion y la Zona Centro, encontramos la calle Shimbashi, considerada la calle más bella de Kioto y según rezaba nuestra guía, la calle más hermosa de Asia. Tengo mis discrepancias argumentadas pero no he de negar que es algo impresionante de ver. (Ir por la noche y pasead por sus alrededores, no lo olvidareis jamás)

Ponto-cho: ¿Qué sería de nuestra Kioto sin esta calle? Seguro que el encanto seguiría intacto, pero no hay que desaprovechar sus buenos restaurantes en una de las zonas nocturnas más animadas de la ciudad. No miréis demasiadas cartas para cenar. Si un restaurante tiene buena pinta, adelante, pues los precios no varían demasiado y casi seguro que coméis de fábula. Aconsejo probar los platos típicos de allí que aunque algo picantes y calientes son buenos y dejad el sushi para más adelante.

 

RSCN5827 ¿Qué conclusiones podemos sacar después de pasar cinco días en Kioto?

Sencilla respuesta. Kioto es un buen punto de partida para empezar a viajar por el país. No debemos olvidar que podemos entrar por Tokio, pero decidí entrar por Osaka y acabar el viaje en la capital nipona.

Entre las dos ciudades no existen comparaciones, ni siquiera un debate, si las guías de viaje, nos aseguran que no debemos irnos al otro mundo sin pisar Tokio, Kioto es un imprescindible para conocer Japón en todo su esplendor. Otros pasan por la capital para huir a zonas más tranquilas, y quedarse en Kioto para usarlo como central de operaciones.Tengamos en cuenta, que está muy bien comunicada y es el corazón de Kansai, una provincia que va ligada con la cultura ancestral japonesa, donde los templos van salpicando el horizonte y las lámparas de papel van iluminando las ciudades a nuestro paso. Puede que cometiera el error de no centrar mi viaje en esta zona, pero en mi defensa diré que me llevé un trocito de Kansay, otro de Tokio, otro más de los Alpes Japoneses, un buen bocado de Hiroshima y la guinda fue la zona del norte de Honshú, visitando uno de los lugares más memorables de mis últimos viajes por el mundo: El Valle de Tono.

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Piece Hostel 

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