Dos veces he estado en la que para mí es la mejor tierra del mundo. Indonesia no deja indiferente a nadie. La religión, muchas veces ocasiona barreras entre los ciudadanos del mundo pero en este fantástico país formado por 17.000 islas, ocurre todo lo contrario.

Supongo que la hospitalidad, la sinceridad y bondad de los indonesios me calaron tanto la primera vez, que me pregunté al cabo de unos cinco años, si no lo había soñado, haciendo otra intentona, visitando diferentes lugares, para llevarme una incluso mejorada versión de mi primera incursión.

Dejemos de lado los típicos destinos asiáticos. Indonesia sigue siendo para la mayoría una gran desconocida. Tan solo es acolchada por el turismo de Bali, cuando realmente la magia reside en otros lugares que ni conocemos.

Desde Sumatra a Nueva Guinea recorriéndolo como si fuera una espina dorsal, encontraremos miles de kilómetros de fértiles tierras mecidas por unas cristalinas aguas. Montañas de ensueño, volcanes enfurecidos, islas desiertas donde la vida bajo las aguas es de las más ricas de Asia. Podemos empaparnos de mezquitas en el oeste, para acabar bailando en una parroquia el Padre Nuestro en el Este.

Podemos hacer el salto al norte, donde una cultura llamada Tana Toraja muy diferente a todo lo visto, sacrifica animales en sus festines funerarios.

Dejarnos llevar por la archiconocida Bali, donde unas buenas clases de surf en la famosa playa Kuta, tirarán al garete a la auténtica Indonesia, pero también podemos dirigir nuestros pasos al centro de la isla, donde Ubud nos acogerá, encontrando al fin el secreto de la Bali que todos soñamos encontrar.

Perdernos por la misteriosa Lombok, donde las Gili harán que pasemos los días más relajados de todo el viaje Dirigirnos a la impresionante Flores donde el volcán Kelimutu mostrará unos imposibles colores en sus tres lagos, creyendo que has llegado a la cima del paraíso buscado y que ya nada será mejor. Pasaremos por la Isla de Komodo y Rinca, donde los dragones darán rienda suelta a las terroríficas historias que tantas veces hemos ido viendo en los documentales de naturaleza.

Para los más atrevidos y adinerados, existe el rincón menos explorado del país, Nueva Guinea y el fascinante Valle de Baliem, donde tribus ancestrales dan una cálida bienvenida a los foráneos.

Pese a los cientos de lugares que podamos investigar antes de empezar a planificar nuestra nueva aventura, nadie debería perderse el corazón del país, la superpoblada Java, donde ciudades, pueblos y naturaleza hacen una simbiosis perfecta para tenerlo todo al alcance de nuestra mano.

Sea como sea, de una cosa estoy seguro, que nadie que haya ido por mis recomendaciones ha vuelto con indiferencia en su corazón. Indonesia atrapa irremediablemente al aventurero como la India atrapa a los amantes de los “viajes reto”, con la diferencia que en la primera todo es más fácil, fiable y por qué no decirlo, hermoso.

Adelante y salta de isla en isla. Un país entero te está esperando para abrazarte y adoptarte.

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