Desde un monasterio de niños monjes huérfanos a el puente de teca más largo del mundo. Descubre las ciudades antiguas de Birmania (Myanmar) en una jornada. No te dejará indiferente este rincón algo alejado del punto de mira del turismo convencional.

El principal motivo de ir a Mandalay  es poder hacer una excursión a las ciudades antiguas. Debemos tener muy claro que en las afueras encontraremos el foco turístico de foráneos y  en el que deberíamos basar nuestra breve o no tan breve estancia. Por supuesto que conocer Mandalay es algo maravilloso, pero el largo trayecto en autobús desde Yangón, no solo debería premiar con la visita al palacio, a la hermosa colina y sus coloridos mercados, sino que deberíamos centrarnos en los alrededores si vamos justos de tiempo. Si los horarios no suponen un problema, Mandalay merece una buena oportunidad, por divertida y porque no sé qué tiene ese lugar donde todo me pareció fantástico. Supongo que es cuestión de percepciones y yo las tenía todas optimizadas.

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Sonrisas colectivas

En este punto del viaje, fue cuando Birmania empezó a entrarme como una suave brisa, metiéndose en mis pulmones y respirando un buen rollo continuo que sólo desapareció cuando cogí un vuelo, prometiéndome regresar de nuevo algún día. Descubrir este país desconocido para la mayoría, debería ser un candidato serio para vuestro próximo proyecto de viaje. Sus gentes, sus paisajes y sus templos budistas, forman una simbiosis perfecta de lo que entendemos como lugar de desconexión total.

No cometamos el error de coger al país como paraíso para los turistas. Birmania no es barato si lo comparamos con Tailandia o Vietnam. El pueblo sumergido en una política dictatorial sufre las consecuencias de la represión en un silencio brutal. Es mucho más meritorio ver sus sonrisas dibujarse en sus rostros cuando pides ayuda, cuando inesperadamente te invitan a pasar a sus chozas e intentan por todos los medios que cates sus platos para unirte a sus familias. No exagero. Birmania es mágica por sus gentes.

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Sencillez en transportes públicos

La visita a las ciudades antiguas debe ser previamente contratada o por un tour o hacerlo por libre, alquilando los servicios de un taxista para que nos guíe durante el trayecto tanto física como mentalmente. Carentes de cualquier enseñanza con lenguas extranjeras, el chapurreo debería ser necesario para entendernos con el esforzado conductor. A mí me tocó uno, que físicamente era igualito a Mahatma Gandhi. Su bonachona apariencia hizo que el idioma universal de la sonrisa funcionara a la perfección.

Con un precio casi  cerrado, el coste puede subir un poquito porque la mayoría de los lugares van incluidos en el pase que previamente  deberíamos haber comprado en Mandalay, aunque las tasas turísticas siguen a la orden del día.

Lugares para visitar:

-Amarapura (el puente de teca)
-Maha Ganayon Kyaung (Monasterio budista) (Amarapura)
-Inwa (Visita al monasterio de teca y a sus embarradas calles transitadas por carros)
-Paleik (menos frecuentada)
-Sagaing (500 “stupas”, conventos y monasterios. Un lugar ideal para ir a meditar)
-Colina de Sagain (Hacer cima y contemplar las 500 “stupas” desde lo alto)

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La vida de la ciudad fluye en los mercados

Como es costumbre en este tipo de viajes, los hostales son puntos de encuentro perfectos para coincidir  con otros mochileros que buscan los mismos objetivos que nosotros, abaratando el coste final,  por el simple hecho de compartir taxi y con el mismo golpe de efecto, estaremos en buena compañía (casi siempre),  conociendo experiencias ajenas y absorbiendo información como esponjas de mar de trotamundos más experimentados que nosotros.

Birmania la hice con Lourdes, en su primer intento de viajar por libre al sureste asiático. Isabel y Julián, dos maños muy simpaticones y con mucha experiencia en sus espaldas por el mundo, fueron nuestros esporádicos amigos y compañeros de tour.  Mentiría si dijera el precio que cerramos. Olvido a menudo nombres y recurro a los diarios que voy escribiendo a medida que voy moviéndome. Pero Birmania fue diferente por cuestiones personales, rellenando cada noche mi libreta con absurdas frases existenciales, dejando un poco de lado lo que nos interesa: la información práctica.

En cualquier caso, la visita por las ciudades antiguas fue un éxito. Agosto es una época horrible para viajar, pero pese a las extrovertidas nubes monzónicas,  mi recuerdo a su paso no fue mojado. Apenas recuerdo lluvia en mis jornadas cuando fueron muy pasadas por agua. Los paraguas en mis fotografías, son testigos de la estación que deberíamos evitar, pero si por cuestiones de trabajo debemos arrinconarnos en el calendario a un obligado agosto, os animo encarecidamente a que no os lo penséis.

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La belleza del budismo

En breve contaré con detalle lo imprescindible para poder llegar a entender la magnitud de un pueblo que sorprende en un comedor, en un templo, en un monasterio, caminando por la calle o vendiendo fruta fresca de impronunciables nombres, en un momento cualquiera. A menudo estos últimos son los que se quedan agarraditos a tus recuerdos imperecederos.

Las ciudades antiguas, pueden ser los que os conecten por completo, frente a la sociedad, las costumbres y os den un empujoncito para descubrir más territorios de Birmania de los que en vuestros cuadernos llevabais apuntados.

Descubre con detalle La Ciudades Antiguas: Pulsa aquí

Más imágenes de Mandalay:

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Niña maquillada con Tanaka. Producto extraído del árbol que lleva el mismo nombre. Sus propiedades son varias y de uso general en mujeres y niños. Su tradición se remonta 2000 años atrás, otorgada a los nobles, representaba la pureza. Actualmente ha evolucionado ofreciendo más utilidades con efluvios aromáticos, protector solar, hidratación cutánea, curar acné o evitar hongos. Es indudable que la dan una belleza especial a las mujeres Birmanas.

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Exquisitos camarones en tortilla. Puestos callejeros.

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Grandes Estupas. Donde quieras y cuando quieras.
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