Uno de los lugares más visitados por viajeros y buscadores del espíritu es Dharamsala ,una pequeña población cercana a Kashmir (donde dicen que se encuentra la tumba de Jesús) que acoge desde hace más de cincuenta años a uno de los exiliados más ilustres del globo terráqueo: Tenzin Gyatso, más conocido como el XIV Dalai Lama. Monjes tibetanos, hippies, mochileros y una legión de occidentales ávidos de pacificar sus mentes se cruzan por sus estrechas calles y coinciden en los acogedores establecimientos donde se entremezcla el chai tibetano, los sabrosos momos, las clases de yoga y meditación, el intenso olor del incienso tibetano y sobretodo las interesantes conversaciones que se pueden entablar con algún estudiante del monasterio de Su Santidad o con alguna atractiva periodista americana en busca de algún artículo sobre la situación actual de los tibetanos.

Dharamsala, Dalai Lama

Llegar a Dharamsala requiere de mucha paciencia y de algún tipo de suplemento antihistaminico, recomendado para el largo viaje que se puede hacer desde Delhi en autocar. Para ir calentando motores lo mejor es visitar previamente el barrio tibetano de Delhi, Majnu-ka-tilla, donde el viajero podrá hospedarse en algún Hostel regentado por tibetanos quienes podrán detallarte cual es la mejor manera de llegar al santuario del exilio tibetano. Para ser exactos, la sede tibetana se encuentra a unos 4km de Dharamsala, una especie de ‘planta superior’ donde se concentra el mayor número de tibetanos: McLeod Ganj. Lo sé, no parece un nombre muy tibetano, ni tan siquiera muy indio, ignoro si tiene algún tipo de relación con la iglesia gótica de St. John in the Wilderness, que podremos encontrar si subimos por un frondoso camino boscoso y que conserva una atmósfera de película de terror, con sus ventanas tapiadas y su olor a rosas permanente.

Sobretodo si llegamos de Delhi, Varanasi o algún punto de la India central, Dharamsala se antoja como un oasis de paz y de recogimiento. Los tibetanos han sabido construir de la nada su pequeño y honroso hogar en suelo indio. Esta pequeña localidad reune generalmente a cientos de miles de peregrinos que van a escuchar las enseñanzas budistas que da el Dalai Lama sobre diferentes aspectos de la mente sobre algunos textos de eruditos indios como puede ser Shantideva o iniciaciones muy concretas, como la del Guru Rimpoche (a la que asistí en 2006), el gran Pandit, maestro y mago indio, introductor del budismo en el Tibet. Algunas veces, tradiciones budistas de países como Corea o Japón han pedido explícitamente al Dalai Lama el desarrollar alguna enseñanza concreta, lo que ha llenado Dharamsala de monjes y turistas japoneses o coreanos que dan a Dharamsala un color muy especial. Además de los numerosos monasterios, maestros y escuelas dedicadas el budismo tibetano, en Dharamsala seguramente nos cruzaremos con ex-prisioneros que han pasado largas temporadas en una cárcel china. He entrevistado a varios prisioneros para el documental Earth Sutra y creo que es una experiencia que el viajero que llega a Dharamsala no deber perderse ya que se organizan frecuentemente charlas con personas que explican sus experiencias en prisión. El monje tibetano Palden Gyatso (33 años en prisión) o Bagdro (testigo en la causa presentada en al Audiencia Nacional de Madrid) son un clásico de las calles de Dharamsala, es posible hablar con ellos, inclusive desayunar o tomar un chai bien bueno en el Green Hotel. Lo más probable es que si pasas un tiempo en este lugar acabes haciendo amistad con algún tibetano, cenando en su casa y compartiendo su historia ya que en general todos los tibetanos residentes en Dharamsala tienen una historia que explicar; creo que es importante escucharlos.

Si pasáis por la librería Bookworm (Hotel Bhagsu Rd) no dejéis de saludar al poeta y activista Lhasang Tsering, una de las voces más interesantes y críticas del exilio tibetano. Con amabilidad pero con contundencia os podrá dar su punto de vista de como desencallar un conflicto que dura más de cinco décadas. Su libro ‘Tomorrow and other poems‘ recoge poemas como If (inspirado en una canción de John Lennon), No Tears To Cry, Tibet! O Tibet o este Been to Dharamsala:

I’ve been to Dharamsala,
Even seen the Dalai Lama,
Received compassionate teachings,
From a wise Tibetan Lama

El recién remodelado parlamento tibetano es un sitio austero, con un sillón reservado al Dalai Lama y otro al primer ministro o Sikyong, una figura escogida democráticamente y que es el relevo y la figura política más importante surgida del exilio tibetano. El dr. Lobsang Sangay preside los plenos donde también podemos encontrar al monje Thubten Wangchen, director de la Fundación Casa del Tibet de Barcelona.  Muy cerca del parlamento encontramos una fabulosa biblioteca donde poder nutrirse de fabulosos libros sobre la historia política o militar (sí!) del Tibet o sobre el descubrimiento de la reencarnación del actual Dalai Lama.

McLeod Ganj es un lugar excelente donde poder seguir planificando tu viaje, sin calores y sin agobios que encontrarás en otros lugares. Me gustó especialmente el Green Hotel en mi última visita; un hall super acogedor, buen chai, buena omelette, buen servicio y habitaciones más que aceptables para el precio. Las vistas son espectaculares, con sus águilas coronando las cimas nevadas de las montañas. Dharamsala es un Tibet en miniatura.

En breve os haré una ruta de interés budista: los lugares que pisó el Buddha Sakyamuni, donde nació, donde se iluminó y donde alcanzó su paranirvana, después de una mala ingestión de setas (o carne, según la fuente). El budismo gozó de gran salud en siglos anteriores y todavía es posible visitar los principales enclaves en la India actual.

Más información sobre Dharamsala y el post
Green Hotel

Guru Rimpoche
Hotel Eagles Nest

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