Entre procesiones, tapas y buenas cervezas, Puertollano me ha ido acogiendo día a día, hasta que irremediablemente he caído rendido a sus pies. La hospitalidad de sus habitantes resulta tan natural que uno se siente arropado en cualquier momento del día y de la noche. Puede que nuestros paladares sean atacados con deliciosas tapas gratuitas, acompañadas de suaves cervezas manchegas. Puede que nos sorprendamos hablando bajo la sombra de los árboles que cubren el famoso Paseo San Gregorio con algún curioso, ávido por saber de dónde venimos. Puede que un anciano nos cuente mil batallas bajo las tenues luces de las farolas en plena Fuente Agria. Todo puede ser aunque sea en una breve estancia, en este fantástico “pueblo-ciudad”, que sin querer presumir, se ha convertido involuntariamente pero con justicia, en un destino perfecto para comer, pasear y dar rienda suelta a los descansos, que muchos urbanitas andamos buscando en vacaciones.

La Semana Santa, es una época ideal para visitar España. Las procesiones llenan las calles de feligreses y de curiosos, viendo como entre desfiles, capuchas, tambores y vírgenes ataviadas con hermosos adornos van conquistando pueblos enteros, poniendo empeño e ilusión para conmemorar la Pasión de Cristo. Castilla la Mancha, no iba a ser menos y aunque cada comunidad tenga sus costumbres, todas acaban cumpliendo unas directrices muy parecidas. Mientras en Aragón aporrean los tambores de dimensiones imposibles, llenando plazas y emocionando al más duro, en Castilla, la cosa se pausa y las marchas son más siniestras y acordes con lo que en realidad estamos celebrando, recordando que la fiesta empieza cuando ya se ha mostrado el respeto en silencio a las comitivas eclesiásticas.

Con 50.000 habitantes, no es de extrañar mientras uno conduce por las desérticas carreteras manchegas, que se pregunté la razón de su enorme crecimiento. La industria minera, quebrada hace unas décadas, hizo que durante el siglo XIX, la población aumentara enormemente. Sin embargo, la empresa Industrial Petroquímica Repsol, inaugurada más tarde, se instaló para no moverse, dando a los lugareños un trabajo que permitió seguir creciendo demográficamente, convirtiéndolo en todo un ejemplo de industrialización.

No os engañéis, puede que parezca un espejismo entre las interminables llanuras, ver aparecer de golpe y porrazo este encantador y enorme lugar de ocio. Pero para ponerlo aún más sencillo, os recomendaré lo esencial, pero tranquilos, que si vais de paso, no os extrañéis si alargáis vuestra estancia, porque sí viajeros, Puertollano engancha y mucho.

 

QUÉ CINCO COSAS DEBEMOS VER EN PUERTOLLANO

FUENTE AGRIA

Situada al final del Paseo de San Gregorio, no deja de ser una curiosidad, como de sus grifos emana agua con sabor metálico y amargo. Sus propiedades medicinales son incuestionables, y estoy seguro que si nuestro querido Don Quijote hubiera bebido de sus surtidores, hubiera visto molinos en vez de feroces gigantes.

 

PASEO DE SAN GREGORIO

Es el epicentro del pueblo, donde familias enteras van a pasear y a tomarse algo. Empieza en la ermita Virgen de Gracia y acaba en la misma Fuente Agria.

 

MONUMENTO AL MINERO

Situado en el Cerro de Santa Ana, oteando el horizonte, tenemos el mejor mirador de Puertollano. Una enorme escultura de un minero, construido por José Noja, homenajea a todos los que dieron su vida en las minas, contribuyendo al crecimiento de un pueblo que no iba a quedar en un intento fallido. Llegar a él es sencillo porque resulta visible desde muchos puntos de la ciudad. Es un imprescindible.

 

ERMITA VIRGEN DE GRACIA

Patrona de la ciudad, la historia que envuelve a esta ermita de una sencilla belleza es fascinante. La peste que asoló al pueblo, dejó tan solo a 70 supervivientes en 1486. Tres años más tarde, se acabó construyendo en señal de agradecimiento. Según otras fuentes históricas, la peste negra, vino dos veces, llevándose la vida del 90 por ciento de la población.

 

OTROS IMPRESCINDIBLES

Tanto la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que es la más importante, como la ermita de la Soledad, que ostenta el título de edificio religioso más antiguo de Puertollano, deben ser visitadas.

Otra zona que deberíamos ver es el centro comercial, lleno de bares musicales y buenos restaurantes. No es difícil encontrar un buen lugar para rendir cuentas con el estómago. Lo mejor es  el simple hecho de pasear entre tan buen ambiente y tomárselo con calma e ir cambiando de local. Cuando hayamos pisado cuatro, iremos algo borrachos y con la panza bien llena.

 

QUÉ NO DEBEMOS PERDERNOS EN LAS AFUERAS

La Ruta de los Molinos.

Todo un clásico para quien busque aventurarse en la obra de Cervantes. Una buena conexión entre autovías, nos llevarán a Campo de Criptana, en apenas una hora y media, donde poder ver el encantador pueblo y los molinos que inspiraron al más famoso escritor de nuestra historia.

Pero no nos quedemos con lo más turístico, sino que vayamos más allá y visitemos Alcázar de San Juan o Herencia, muy cerca de Campo de Criptana y sin apenas hacer kilómetros, conseguiremos desconectar de los autocares turísticos, de las tiendas de recuerdos, pudiendo admirar esa planicie inconfundible, que forma parte del paisaje manchego.

Ciudad Real.

Capital de la provincia y situada a apenas 50 kilómetros de Puertollano, tiene un interesante centro comercial lleno de vida. Por supuesto la Plaza del Ayuntamiento debe ser visitada debido a su belleza. El museo dedicado a la obra de Cervantes es muy recomendable.

 

DORMIR EN PUERTOLLANO

Muchas pensiones y pocos hoteles de calidad. Sí queréis apuntar seguro, no dudéis en coger habitación en el Hotel Santa Eulalia. Es el mejor de todo el pueblo y sus habitaciones están a la altura de un cuatro estrellas.

 

MEJORES ÉPOCAS PARA VIAJAR A PUERTOLLANO

En verano, donde la vida fluye a todas horas por las calles. Las terrazas se llenan y parece que la marcha nocturna queda muy bien cubierta con bares musicales y restaurantes que cierran bien tarde.

En Mayo, donde se celebra la Fiesta de Santo Voto. Celebrada 48 días después de Semana Santa, se conmemoran a los supervivientes de la Peste. Voluntarias de Puertollano,  encienden las hogueras a media noche y se ponen a cocinar carne con guiso. Al día siguiente, todos los vecinos, están invitados a degustar estos deliciosos platos.

Espero que os ayude este artículo para que descubráis un lugar, que bien merece la pena, no sólo por su gastronomía o su curiosa historia atípica, no cayendo en desgracia como muchos pueblos de sus alrededores han hecho, sino por la gente que lo habita.

 

En memoria de mi tía Sera…

 

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