Como si no nos pudiera dar más sorpresas el Norte de Chile, en una planicie bendita por los tesoros más radicales de la naturaleza, se encuentra el pueblecito archiconocido de San Pedro de Atacama. Este hervidero turístico, se ha ganado un puesto en la lista de los imprescindibles en el mundo de los viajes. Sus mágicos enclaves, son típicas excursiones que uno debe hacer, pero saliendo a tan solo quince minutos caminando a las afueras, encontramos un pequeño trocito de tierra, que en el pasado fue una fuente inagotable de cultura Inca. Ni las agencias lo mencionan, ni nadie te dice que exista. Este lugar no da dinero al guía turístico, ni al conductor de tu autocar y menos aún a las poco escrupulosas agencias de viajes que por el centro aparcan sus mentirosos carteles. Gracias a una sincera guía turística llamada Angela, pude observar uno de los lugares que mejor recuerdo me dejaron en mi paso fugaz por la región de Atacama.-

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