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Sacarle tajada en un primer día no sería justo y menos si la cuestionada, es la enorme ciudad de Los Ángeles. Parece no seguir un orden y el caótico tráfico hace dudar si es buena idea coger un volante y ponerte a dar vueltas, para sacarle el máximo partido.

Aquí, es recomendable el alquiler de un vehículo propio. Los transportes públicos, van acompasados a la anarquía callejera que algún día se impuso en silencio y las líneas de autobuses, quedan excluidas del extrarradio. Pero claro, hablar de extrarradio en esta gigantesca aglomeración de casas, es no tener sentido, porque para los que no lo sepan, Hollywood no tiene nada que ver con el centro financiero y el centro histórico que calzan otros zapatos.

A menudo la cuestión de la seguridad amenaza al viajero. Normal. Entiendo la postura que algunos adoptan frente a los pobres vagabundos que van echando la charla con un supuesto amigo o enemigo invisible. Los buscavidas que hacen jornadas enteras pidiendo en los semáforos o el “showman”, muy típico aquí, que se paga su parcela, para tener un trozo de acera y posar en las fotos más cutres, que hayamos visto, a gusto del turista.

Sí. Esto son los Ángeles. Donde la grandeza y la miseria andan echando una partida a las cartas y siempre vence el mismo. Las grandes casas de Beverly Hills, ponen en jaque a más de uno, sin saber de qué va el tema. La extravagancia se sirve en bandeja de plata y las estrellas de Hollywood, hacen bien en convivir juntas en sus herméticas urbanizaciones, porque todo tiene cabida en la capital mundial del cine, tanto la riqueza, como la pobreza.

¿Qué ver y qué hacer en un solo día?

Hollywood. Conocida por todo ser viviente que vea la televisión, esta franja urbanita de apenas tres kilómetros, dará de lleno para saciar vuestra curiosidad. Inevitable y más bien imprescindible, es visitar el paseo de la fama (Walk of Fame), que se reparte por varias calles, pero siendo la principal Hollywood Blvd, la que se lleva la atención de sus vecinas. Su flujo de vida, de gente yendo y viniendo es continuo. Las tiendas de recuerdos y regalos para toda la familia, están al alcance de todos los bolsillos. El estupendo teatro chino es de una belleza incuestionable. Los museos, entretenidos pueden ser canjeados por una entrada única que te sirve para tres lugares distintos.

A los que no quieran complicarse la vida, encontrarán a lo largo de su paseo, diversas agencias que operan con autobuses, dando un recorrido bastante superficial aunque completo, por los puntos más conocidos. El billete cuesta $49 y te garantizan el poder ver a una estrella, en sus tours. Por prometer que no quede.

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Otro punto que hemos hecho, ha sido el subir la gran colina que da refugio a las famosas letras blancas de “HOLLYWOOD”. Si no tienes coche, ve olvidándote. Ir caminando como he visto a mucha gente haciéndolo, no merece la pena. Sin embargo, conduciendo, es un buen paseo para poder hacer la famosa fotografía.

Bajando, hemos ido a Rodeo Drive, donde se encuentran las marcas más famosas y caras del mundo. Allí los paparazzi, están con la alerta encendida, por si asoma alguna estrella con ganas de gastar.

Tampoco deberíamos perdernos los Universal Studios Hollywood. Su entrada de $80, nos asegurará un buen entretenimiento. Yo he estado en la entrada y he decidido dejarlo para la vuelta.

Para acabar el día, no hay mejor opción que ver caer el sol en Santa Mónica. Famosa por su noria y montaña rusa sobre un muelle que descansa en la costa del pacífico, la singularidad de esta emblemática y enorme playa, es el ambiente californiano que se respira. Surfistas, guitarristas y vigilantes de la playa, hacen de esta visita, algo típico en nosotros por haberlo visto tanto en la pequeña pantalla, durante nuestra infancia.

Conocer a la imponente ciudad, en un par de días, es faltarle al respeto.

Para poder hacer lo primordial, deberíamos hacer unas dos noches. Yo he desistido y deberé hacer el resto cuando mi viaje termine. La pérdida de una de mis mochilas, ha dado al traste con cualquier intento por alargar más horas mi esporádica visita, antes de poner rumbo a San Francisco.

¿Y los precios?

  • Dormir en un motel con aparcamiento a unos 5 kilómetros, cuesta unos $100 la doble.
  • Aparcar en pleno centro, unos $10, todo el día.
  • Entrar a los museos más económicos: Unos $8.
  • Comer: Puedes arreglarte si comes y cenas en franquicias, por unos $15.
  • Los cafés: Unos $5, pero son de tamaño enorme. Si son en una gasolinera, serán $2,50
  • Agua o Coca-cola: En máquina expendedora, $1

Todo depende de lo que queráis gastaros. Si os lo proponéis, arruinaros aquí, es tan sencillo como dejarse llevar por todas las posibilidades que ofrece L.A.

Nosotros, decidimos desde un primer momento, hacerla servir de ciudad puente para hacer la costa del pacífico. Nos ha gustado más de lo que pensábamos. Tan duramente criticada por muchos viajeros, esperaba encontrarme otra cosa y al final me ha calado. Tanto, que al regresar, haré lo que no he hecho, por los problemas con la maleta no he podido realizar.

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*Llegada y Cuestiones Legales

No hay que temer nada. Los visados y los previos preparativos antes de viajar a uno de los países más recelosos con los turistas, da su paso desde la ciudad canadiense de Toronto. De hecho, en Los Ángeles, ni hemos pasado por inmigración. Todo ha salido según lo planeado y ni tan siquiera nos han pedido el famoso impreso del ESTA, porque lo contrastan informáticamente si ha sido aprobado o no.

Muy importante para los despistados como yo. Quien viaje por vía Canadá, ya sea en una simple conexión para llegar a EEUU o una larga escala para visitar la ciudad de Toronto, deberá cumplimentar otro formulario llamado ETA. No es el mismo, sino que desde hace una año, Canadá, copió a sus vecinos y es indispensable hacerlo antes de embarcar en nuestro país de origen.

Para los que no lo hayan hecho, tranquilos. En la misma facturación de maletas, estarán enterados si lo habéis realizado. Yo no tenía ni idea y mediante el móvil, haciendo cola en Barcelona, en unos veinte minutos, he conseguido rellenar el formulario con una aprobación instantánea en el correo electrónico que le indiquéis. No hace falta más, tan sólo que quede registrado y cuando lleguéis a Canadá, no os lo pedirán, ya que como el ESTA, se quedará registrado en su base de datos.

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