Os dejo unos consejos para que podáis sacar partido a vuestra estancia en Dubai por libre. Si por el contrario decidís contratar una agencia para que gestione vuestra visita, debéis saber que los precios son altos pero las posibilidades mayores.

TRANSPORTES
El metro: Indudablemente el transporte estrella de Dubai.  Pasan con menos frecuencia de la deseada y en las horas punta se llena hasta los topes. Las mujeres tienen su vagón, para evitar contacto con los hombres. Esto servirá para no ir tan agobiadas y más anchas. Una tarjeta recargable comprada en cualquier punto de información, hará que nos movamos con total libertad. Acordaros de pasarla al entrar y al salir. Mi consejo, es que si podéis os pongáis delante para ir admirando la ciudad como se abre. Al no tener conductor y ser totalmente automatizado, sólo un cristal os separará de unas futuristas vistas. El viaje, ronda el Euro, dependiendo de la parada elegida.

Autobuses: Sencillos y baratos. Los autobuses son correctos y el sistema de tarjeta es el mismo del metro. A mucho lugares no llegaréis por el Skyline. Coged un mapa del aeropuerto donde salen todas las líneas, apuntad bien la vista (la letra es tremendamente pequeña), y adelante con todo lo que podáis visitar.

Autobús turístico: Una buena opción si queréis ir bajando en los puntos más importantes del mapa. Los hay de dos tipos: uno que circula por la ciudad y otro que hace la zona de las playas. El precio es abusivo, unos 55 euros por 24 horas. Si eso no supone un problema para vuestros bolsillos, puede que sea la mejor opción para ver lo máximo en el mínimo de tiempo.

Aeropuerto: En metro. Llega a las dos terminales y a un precio económico.

Los taxis: Están por todos los lugares. Baratos y limpios. Podéis pactar el precio o que pongan el taxímetro. Las distancias en Dubai son grandes. A menudo no somos conscientes lo lejos que andan las cosas.

*LOS VIERNES EL METRO CIERRA HASTA LAS 13:00 HORAS POR REZO.

Avión con Emirates Airlines: No me preguntéis por qué, pero ha sido de los peorcitos viajes en avión que he hecho. Al ir a Etiopía, la comida era insufrible. Con tres horas de antelación, es imposible pillar ventana o pasillo. De camino a Dubai, una cucaracha asomaba en mi mano. Los desinfectantes a modo de ambientador, dejan a los pasajeros medio asfixiados antes de despegar. Desde Dubai a Barcelona, casi nos hemos quedado fuera del vuelo, porque estaba completo y eso que nos hemos presentado tres horas y media con antelación. La simpatía en el personal, brilla por su ausencia. Me he quedado muy extrañado, siendo para muchos, la mejor compañía que actualmente surcan los cielos de nuestro planeta.

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Cuánto me voy a gastar:

Dependiendo de los días que tengamos, o del dinero que dispongamos, Dubai puede ser tan divertida como queramos. El lujo es el deporte nacional. Las aficiones por gastar dinero en todos los parques temáticos, en los salones recreativos o en los restaurantes más “chic” de la ciudad, hacen que perdamos el norte, los que venimos con lo puesto. Los precios son altos. Las entradas, para la mayoría, inalcanzables. Un ticket para entrar a un pasaje del terror, roza los 50 Euros. Un parque temático, los 80 Euros.

Los hoteles los hay para todos los gustos y costos. Intentad incluir el desayuno en el paquete que reservéis previamente. Los precios de éstos son abusivos, superando los 18 Euros. Las tasas que cobran, nunca están incluidas en el precio que llevaremos en nuestro papel de reserva. Esto se traduce en un 30% más del valor inicial.

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La comida, puede que sea el equivalente a España. Tenemos franquicias por todos los centros comerciales, pudiendo abaratar el presupuesto a bolsillos más moderados. Si el dinero merma en vuestra estancia, siempre os quedaréis con las ganas de ir a los bares de copas, donde la Jet Set anda tomando cócteles imposibles de pronunciar.

La entrada al Burj Kalifa, es de aproximadamente 40 Euros por persona y sólo te da derecho a subir a las plantas 124 y 125. Suficiente para admirar la colosal ciudad como crece imparablemente entre el desierto y el  mar. Si vais al atardecer, el precio se incrementa. Si queréis subir hasta la planta 200, el presupuesto sale disparado, alcanzando una suma no apta para mucha gente.

En definitiva: Dubai no juega con la flexibilidad de muchos países, pero podemos con lo justo, casi sin gastar dinero,  caminar por sus centros comerciales, sus calles en el Gold Souk, ir al mercado del pescado o aparcar nuestro culo en la Venecia artificial, al lado del Hotel  Burj Al Arab (el de la vela),  y poder de paso hacerle la foto de rigor.

Qué visitar:

Podemos pensar que en solo tres días podemos sacarle partido a esta ciudad. No es así. Una búsqueda en internet con los lugares imprescindibles de Dubai, nos dejarán confundidos con las innumerables opciones que ofrece. Os pongo las que yo hice por pura comodidad, yendo muy justo de tiempo.

 Burf Khalifa: De dimensiones surrealistas. Este edificio inspirado por su arquitecto en una flor, tiene una curiosa forma de aguja que se dispara hacia las nubes. Es el edificio más alto del mundo. Con 828 metros, desafía las leyes de la gravedad. Desde la planta 124 y 125, podéis ver la ciudad a vuestros pies. Quien pueda subir a la 200 y pagar la exagerada entrada, que lo haga. Los tickets se sacan por internet. No vayáis directamente sin haberla comprado. Os dirán que están agotadas y querrán venderos la más cara que ronda los 500 dirhams (125 Euros). Si os ocurre lo que a mí, buscad una agencia de viajes en Dubai Mall y la conseguís en unos diez minutos sin reserva previa y al mismo precio que en internet.

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Mall of Emitates: La grandeza de las construcciones, no dejarán indiferente a nadie. Las vidas en los meses más calurosos, se desarrollan dentro de estos macro mundos, adaptados para dar diversión a todo el mundo. A veces, roza límites de un surrealismo áspero. Su obsesión por querer ser los mejores en todo, toca de lleno con límites inalcanzables a corto plazo. Lo hortera, va de la mano con el lujo más descarado. En este centro comercial, podemos ver una pista de esquí. Con sus pingüinos, sus telesillas y una nieve que parece importada de las cumbres alpinas. Las tiendas, los pasillos, las escaleras mecánicas, los salones recreativos, hacen de este complejo, una pequeña ciudad, que se cobija bajo el sol inclemente de los meses de verano.

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Dubai Mall: Si en el anterior teníamos una estación de esquí, en este, encontraremos una gigantesca pista de hielo para patinar. Si me preguntasen cuál es más grande, no sabría qué decir. Recorrerlos en su totalidad resulta casi imposible. Dubai Mall, se conoce por ser la puerta de entrada al Burf Khalifa. Sus fuentes externas con un precioso lago, rodeado de una preciosa ciudad con restaurantes de alto nivel, hace que nos quedemos más tiempo de la cuenta. Los espectáculos musicales con las fuentes a todo rendimiento, funcionan todo el día, cada cortos intervalos de tiempo.

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Mall Ibn Battuta: Si. Otro más. Pero este es diferente al resto. Puede que a algunos les resulte muy pretencioso, pero a mí me gustó. Basado en las antiguas civilizaciones y en países del mundo, podemos pasear por su interior, cambiando de decorado y alucinando con el gusto que lo han decorado. Podemos encontrar Egipto, Túnez, Andalucía, Persia, India e China. Cada uno tiene su hall principal, donde encontrarnos con barcos, elefantes, templos y un sinfín de detalles que han debido costar una millonada. Aquí veremos cómo Dubai no repara en gastos. Pasear por sus tiendas, por qué no decirlo, es una gozada. Atentos a Túnez. A mí me encantó.

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La Palmera y Atlantis: No hace falta deciros que Dubai es muy conocida por sus palmeras artificiales construidas a modo de islas en el mar. Esta mega construcción que alberga mansiones para los más ricos del planeta se pueden llegar a ver de cierta manera. Si cogemos el metro y empalmamos el skyline que nos lleva al famoso hotel Atlantis, veremos a ambos lados del vagón las playas privadas. El Atlantis es un lujoso hotel que sirve de entrada a un enorme parque acuático incomparable a ninguno visto por mí. El lujo está latente en todos los detalles. Si tienes tiempo y dinero, es una opción divertida de combatir contra el calor veraniego, entre chapuzones por los ríos artificiales más impresionantes de este país.

Hotel Mani A´Salam: Impresionante complejo que imita a una Venecia moderna con estilo árabe. Sus canales recorren toda su bella estructura. Sus vistas hacia el hotel Vela (Burj Al Arab), son inmejorables.

Hotel Burj Al Arab: El más famoso de todos los hoteles en Dubai. Emulando a una gigantesca vela de hormigón  y cristaleras, este suntuoso lugar, no está carente de un pago previo por ver su interior. Aquí gente de clase muy acomodada, aposenta sus culos, llegando a pagar por una sola noche 1200 euros.

Marina Bay: Un imprescindible tanto de día como de noche. Sus yates, sus canales y los rascacielos como telón de fondo, le confieren a este urbanita paisaje un toque futurista. Caminar a mediodía es una locura (yo lo hice en septiembre). Por la noche podemos disfrutar mejor de su ambiente, por qué no decirlo, muy pijo.

Los Creeks: Una ría natural que se adentra unos diez kilómetros adentro, puede que nos den una imagen más real de Dubái. Aunque muy turístico, sería imprescindible coger un barco y recorrerlo al atardecer.

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Estas son algunas ideas de lo que podemos llegar a hacer en Dubai. Por supuesto que las opciones son mucho más numerosas. Podemos volar en globo, nadar con delfines, pasear por el desierto en 4×4, hacer pesca en flamantes barcos, volar en helicóptero entre los rascacielos que rozan las nubes, alquilar motos acuáticas, hacer una escapada de tan solo una jornada para ver la mezquita más grande del país o saltar en paracaídas.

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El límite lo ponemos nosotros, o mejor dicho, nuestro presupuesto. Yo que venía de Etiopía, el panorama que se abría ante mí me causó algo de confusión, no entendiendo mucho donde empezaba y acababa la realidad de mi viaje. Pasar de un extremo a otro en tan solo un vuelo de apenas cuatro horas, me dejó tocado. Añorando al hermoso país africano, ahora caía en un abismo de consumismo total. Abordado por las posibilidades ofrecidas por esta ardiente región, atrás quedaba Etiopía. Parecía un sueño lejano, un viaje concluido hacía tiempo y tan solo llevaba unas horas en suelo árabe. Pero una vez de vuelta a casa, mi cabeza se ordenó, se reinició y acabé consiguiendo juntar los dos lugares en un solo viaje, sacando unas conclusiones objetivas y unos recuerdos imborrables.

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No pude resistirme a un clásico de los video-juegos, hechos con leds. En dubai, los salones de juegos son descomunales y muy divertidos

Reflexiones y opiniones sobre Dubái

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