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En mi tercero y último punto en este viaje que me ha llevado por Bélgica y Austria, decidí realizar una visita a la desconocida Bratislava. Puede que muchos, piensen si merece la pena visitarla o dejarla fuera de cualquier circuito y es aquí, en este artículo, donde puedo responder a esas preguntas que yo mismo me hacía hace tan solo un dÍa.

Sería muy duro criticar a la enana capital de Eslovaquia, pero viniendo de Bruselas o Viena, puede que Bratislava, quede en un segundo plano, ya que sería de necios decir, que la ciudad puede competir con sus hermanas europeas.

Pese a su diminuto casco antiguo, que consta de unas 8 visitas obligadas, nos sorprenderá lo encantadora que resulta,  para pasar un par de días y poner el freno en todos los aspectos, desconectar, tomarse unas excelentes cervezas artesanales a muy buen precio y probar los deliciosos platos locales.

Sin embargo, pese a que recomiende su visita desahogada y fuera de todas las hordas turísticas que abarrotan las localidades más famosas de Europa, yo lo he podido visitar en tan solo una jornada y he tenido suficiente .

Llegar desde Viena a Bratislava, es tan sencillo como coger un tren de apenas una hora y diez minutos de recorrido, atravesando las gélidas planicies que separan ambas ciudades.

 

BRATISLAVA – DATOS GENERALES

Próspera pese a su tamaño, Bratislava es un motor económica que acaba empujando a todo el país. Dividido en cinco distritos, con casi medio millón de habitantes, puede presumir de ser la única capital del mundo, situada en la frontera entre tres países: Hungría, Austria y Eslovaquia.

Su cercanía a estos países, hacen que poco a poco, vaya entrando en la honda, pudiendo encontrar en el Río Danubio, grandes barcos cargados de turistas que van recorriendo destinos como Budapest, Praga o Viena. Puede que en un futuro muy lejano, demos con ella en las agencias de viajes de nuestros países de origen, ocultando ese misterio que en la actualidad podemos ir sintiendo mientras caminamos en las borrosas mañanas cargadas de una espesa niebla.

Perteneciente como país (Eslovaquia), desde el 2004 a la Comunidad Europea, su camino para ostentar tal título, pasaría por la ruptura de la Unión Soviética en 1989. Sin duda alguna, este hecho que cambio nuestros mapas,  generaría la separación de la antigua Checoslovaquia, creando dos estados, La República Checa y Eslovaquia, cerrando por ambas artes, los pactos amistosamente en 1993.

 

QUÉ VISITAR EN BRATISLAVA (UN DÍA)

Mi consejo, es que os hagáis con un mapa en la oficina de turismo. Están muy bien hechos y aunque allí no hablan español, las pequeñas guías gratuitas sí que vienen en nuestro idioma.

Para hacer lo puntos que pondré a continuación, no hace falta coger ningún transporte público. Incluso si venimos desde la estación de tren desde Viena, podemos plantarnos en el centro en apenas veinte minutos.

El orden por el que pongo las visitas, es sencillamente el más lógico, porque lo hemos realizado en un circuito sin repetir calles.

 

-CASTILLO DE BRATISLAVA

Primer punto de nuestra ruta por la capital y un buen comienzo para poder ver desde las murallas, las mejores vistas de la ciudad. El Danubio resulta encantador. En el edificio principal, encontramos el Museo de Historia  y pasear por las murallas, siguiendo los senderos perfectamente indicados, hará de este punto, uno de vuestros favoritos en la ciudad.

 

-CATEDRAL DE SAN MARTÍN

Si bajamos del castillo, podremos divisar esta enorme catedral. De estilo gótico, esta construcción  data del siglo XV. En la cúspide, si nos fijamos bien, veremos una enorme corona de unos 150 kilogramos, haciendo referencia a las coronaciones que se hicieron en sus tiempos de gloria, cuando los principies y princesas, eran declarados Reyes de Hungría.

 

-ANTIGUO AYUNTAMIENTO

legar a este emblemático edificio, ya es meternos de lleno en el casco antiguo. Su bonita plaza es un punto de encuentro, donde parece que todos los eslovacos, queden para ir a hechas unas buenas pintas.  Originalmente, fue la sede del gobierno municipal, es desde 1968, la sede el Museo de la Ciudad de Bratislava. Su torre de 45 metros de altura, es accesible por una estrecha escalinata.   El pequeño esfuerzo, se compensa con las hermosas vistas de la ciudad.

 

 

-PUERTA DE SAN MIGUEL

Fácilmente visible, es la única puerta que se conserva de la fortificación de la ciudad. Data del siglo XIV y en su interior podemos visitar el Museo de Armas. También subir a la parte superior De la Torre de 51 metros de altura, tiene recompensa, y es que las vistas del castillo son fantásticas.

 

-IGLESIA AZUL

Todo un icono tanto religioso como turístico. En sí, no es nada del otro mundo, pero escondida entre enormes edificios de hormigón, el azul celeste, brilla con potencia, dando alegría al entorno. No deja de ser una iglesia como otra cualquiera, pero a mí, personalmente me ha gustado mucho.

 

-PALACIO GRASSALKOVICH

Podemos verlo, al principio o al final de nuestra visita por la ciudad, debido a que está de paso para ir a la estación de tren. De un estilo rococó, este palacio de verano, actualmente funciona como la sede presidencial de Eslovaquia.

 

NO DEBEMOS PASAR POR ALTO….

 

-RUTA CERVECERA

Si hay algo que caracteriza a estos países de Europa, es la rica variedad de cervezas. Si nos metemos de lleno, acabaremos sucumbiendo en bares y locales muy peculiares, pudiendo elaborar una ruta alternativa, excluyendo todo lo anterior y adentrarnos en un submundo de espumosas y sabrosas rubias, tostadas y negras. La cerveza forma parte de la cultura Eslovaca y como suele suceder en muchos lugares, también acaba siendo un símbolo social, donde jóvenes y ancianos, comparten una misma mesa en un cuchitril, para dejarse llevar por las historias ajenas, que vienen aligerada por los grados de esta mágica bebida.

Un buen lugar para empezar, es el casco antiguo. Fácil de recorrer, a medida que vayamos ingiriendo, nos iremos animando a descubrir, qué bares frecuentan realmente los eslovacos. Los precios son tremendamente económicos y aquí, el único límite lo ponemos nosotros.

 

CONCLUSIONES

Sin querer engañar a nadie, el viajero con un mínimo de experiencia, puede que sienta que la capital de Eslovaquia, se le quede pequeña. Razón no les faltaría. Sin embargo, no es de locos, hacer de Bratislava, una extensión de una viaje a Viena, Praga o Budapest. Carecerá de enormes palacios o decenas de iglesias barrocas, pero si vamos de antemano avisados, no caeremos en ninguna decepción, porque lo que pretende esta ciudad, es no pretender nada, sino ser como es y dejar que el viajero decida por si solo, dónde está ese toque que tanto acaba gustando a todo el que la conoce.

 

Otras fotografías de Bratislava:

EL CASCO ANTIGUO, PEQUEÑO PERO ENCANTADOR

 

 

BUSCAR LOS PERSONAJES DE BRONCE EN LA CIUDAD, SUPONEN TODO UN RETO

 

 

LA PUERTA DE SAN MIGUEL. TODO UN SÍMBOLO DE LA CAPITAL

 

 

LOS SENDEROS QUE NOS LLEVAN POR LA PERIFERIA DEL CASTILLO, SON ENCANTADORES Y ESTÁN MUY BIEN SEÑALIZADOS 

 

 

UNA DE LAS CALLES MÁS COMERCIALES, LLAMADA RAMBLA, CONCENTRA LAS MEJORES TIENDAS DE LA CAPITAL

 

 

EL TRANSPORTE PÚBLICO, APENAS ÚTIL DEBIDO A LAS CORTAS DISTANCIAS ENTRE LOS PUNTOS DE INTERÉS, CARECE DE SENTIDO, PERO ALEGRAN CUALQUIER PASEO POR EL CASCO ANTIGUO

 

 

EL BONITO PARQUE EMPEDRADO DEL PALACIO GRASSALKOVICH, NOS VENDRÁ DE PASO SI VENIMOS EN TREN Y VAMOS AL CENTRO

 

 

PASEOS MATUTINOS POR LOS PARQUES MÁS FAMOSOS DE BRATISLAVA

 

 

FRÍO

 

 

LLEGADA A BRATISLAVA. CAMINO DESDE LA ESTACIÓN AL CASCO ANTIGUO. APENAS VEINTE MINUTOS CAMINANDO, DAREMOS CON NUESTRAS PRIMERAS PARADAS DE LOS PUNTOS IMPRESCINDIBLES

 

 

 

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