Hay lugares, que sin haber estado, te dicen algo. Sabía que Bagan era algo imprevisible. No habían muchas referencias. Carecía de teléfono en mi viaje y menos aún de un ordenador que me fuera guiando ante cualquier duda. Estar conectado, a menudo te saca de dudas. Todo lo dejé en manos de una desfasada guía de viajes de bolsillo y la improvisación como agodlan a seguir día a día.

No sé el motivo, pero estaba seguro que Bagan me iba a gustar. Había hecho una previa investigación por internet desde mi hogar y las cosas pintaban muy bien en aquel lugar que seguramente a la mayoría ni le suena.

Otros experimentados viajeros del sureste asiático, estaban al tanto de su existencia, pero presencialmente no conocía a nadie que hubiera estado. La sorpresa podría verse menguada por la simple lógica de esperar siempre más de lo que hay.

Actualmente, Bagan es el icono del país. El eslogan de su campaña turística es simple y directo: Myanmar, El país de las pagodas.

La Unesco ha intentado infructuosamente designarlo Patrimonio de la Humanidad. La junta militar, como viene siendo costumbre, ha puesto trabas, construyendo hoteles de lujo, campos de golf y para no morder la mano que te alimenta, ha reformado varios templos de una manera aleatoria, con materiales modernos, quitando la esencia de lo antiguo. Gracias a los Dioses o a la suerte, tenemos más de 2.500 templos, habiendo un 95 por ciento que ni se han tocado. Si pensamos que vamos a verlos todos, vamos apañados. Harían falta varias jornadas y guías especializados para que te llevaran a los más lejanos y desconocidos.

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Estamos hablando, posiblemente de uno de los complejos arqueológicos más importantes del mundo al cuidado de un gobierno turbio y militar. No estaría de más decir que algunas de estas propiedades construidas en medio de la gran llanura, son propiedad del yerno del Jefe de la junta militar. Siempre se repite la misma historia en diferentes países con los mismos patrones.

El expreso nocturno de Mandalay, recorrió 190 kilómetros en seis horas. Lento, con las ventanas abiertas en plena noche, los insectos no paraban de entrar, hipnotizados por la luz de los vagones. Privado de vistas, lo único que percibía eran las sombras de la jungla y ese olor a lluvia recién caída, una suave mezcla de humedad y hierba. Debía aprovechar y dormir para poder llegar descansado a  Bagan. Me quedaba una ruta muy larga e intuía que Kalaw me quedaba lejos.

Ir a contra reloj en los viajes es un compromiso que no deberíamos adoptar por costumbre. Si hubiera tenido más días hubiera ido al sur desde Yangón o puede que hubiera alargado mi estancia en Mandalay. Ahora sólo dos jornadas quedaban fijadas para la visita a este descomunal complejo arqueológico.

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La zona de Bagan está situada en la meseta central del país, a orillas del río Irawadi. Con una extensión de unos 40 kilómetros cuadrados, podemos evidenciar que se trata de uno de los lugares más increíbles del planeta.

Sé que las comparaciones son odiosas y que los gustos variados. Muchos dicen que no hay nada como los templos de Angkor en Camboya. Myanmar, sigue unas directrices muy parecidas a su país vecino. En cuestión de gastos para el viajero, van muy a la par. Tienen una cultura parecida y aunque Camboya salió de un comunismo utópico liderado por Pol Pot apenas hace unos cincuenta años, Birmania vive sumida en un estado militar. Camboya es pobre. Myanmar también. La población en ambos casos sigue la misma religión. Pero después de dos años de haber caminado por el país camboyano, Birmania me estaba diciendo más en menos tiempo.

El budismo, se deja ver. Los monasterios, templos y pagodas están presentes durante todo el camino. Sea Bagan, Mandalay o Yangón, no pararemos de ver durante nuestro paso, estos fantásticos complejos de paz espiritual.

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La llegada a la ciudad, vino acompañada de una intensa lluvia. No estaba de suerte. Avisado que iba en la peor época del año, la estación húmeda sacaba pecho haciendo honor a su nombre. Los charcos que íbamos atravesando con el taxi hacia el hotel, parecían lagos permanentes pegados al asfalto. No veías el camino. Lo intuías y los campesinos debían apartarse para no acabar empapados por una fugaz estampida de aguas provocada por los neumáticos.

Son tres zonas las que encontraremos en Bagan: La zona vieja, la nueva y la de Nyanung u. Es importante situarse para poder explorar la planicie. Un buen punto de referencia serán las entradas principales. Los mapas son tan importantes como los vehículos por el que nos moveremos.

Yo me hospedé en el New Park Hotel, en la zona de Nyangu u. Puede que no sea la mejor situada estratégicamente, pero resultó una estancia encantadora. Restaurantes y todo tipo de agencias se aglomeran en este pequeño lugar donde los mochileros tendremos a nuestra disposición, todos los servicios necesarios. Los hoteles alquilan bicicletas para poder de este modo moverte a tu ritmo, marcando tú mismo  la jornada.  Es muy importante, planificar bien el día madrugando para que seamos capaces de recorrer los principales templos. Dos jornadas yendo por caminos señalizados,  deberían ser suficientes para llevarnos una acertada y objetiva opinión sobre este lugar.

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La lluvia amansó su fuerza a media mañana. Desde las siete, sentado en la terraza del hostal, veía como mis planes iban cuesta abajo. Cuando los rayos del sol empezaron a hurgar el cielo en busca de una digna salida, preparé mi mochila, cogí una bicicleta y decidido, fui a hacer un primer reconocimiento del lugar, los templos y el pueblo.

La segunda jornada, con un clima más benévolo pude perderme para encontrar los rincones más apartados de los caminos principales. Las bicicletas, si el tiempo lo permite, son una opción válida para que tu visita se convierta en una auténtica aventura. Podemos ir parando para poder conocer a la gente, que como nosotros andan perdidos por esos tierras.  En contra,  diré que deberemos pedalear mucho para abarcar varios enclaves de interés.

HISTORIA DE BIRMANIA
Antigua capital de varios reinos en Birmania, la presencia humana data de principios de la era cristiana. Pero lo que conocemos hoy como Bagan empezó a surgir en el año 1044.

Recién estrenado el trono por el rey bamar Anawrahta, el cambio que iba a experimentar la capital del reino sería por causas religiosas.  Birmania, con diferentes líderes, y varias las religiones que apadrinaban,  iban desde el hinduismo a los tres tipos de budismo existentes. En principio Anawrahta no era budista, sólo la exitosa unión de varios reinados para unificar una sola doctrina, lo convenció para que siguiera las sagradas escrituras budistas.  Hasta el año 1287 , el reino disfrutó de una época dorada que  fue fulminada por la supuesta conquista de los mongoles. Muchos estudiosos, afirman que el miedo a una conquista de China, hizo que toda la esplendorosa ciudad fuera abandonada antes de la llegada de los mongoles, encontrando un lugar fantasmagórico. Otros sin embargo afirman, que el pueblo creía firmemente que estaba maldita, dejando en decadencia, tantos años de construcción a la deriva en una selva que poco a poco iba comiéndose los edificios.

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Durante el reinado de aproximadamente 230 años, el fervor religioso hizo que las construcciones de templos y pagodas fuera continua, llenando la selva de 4400 templos. Los mongoles, después de su invasión, dejaron tal cual las estructuras, sin destrucción pero no exentas del paso de los siglos.

No podemos llegar a imaginar la grandeza en el pasado de Bagan. Hoy en la actualidad, impresiona ver las dimensiones de sus templos y como se propagan por todo el horizonte. En el pasado, la mayoría de los palacios, estaban construidos en madera, muchos monasterios aguantados con materias primas endebles. Todo esto con los años ha desaparecido. Imaginemos por un momento en pleno apogeo ¿cómo debería ser Bagan?

Un terremoto en 1975, dejó las ruinas en más ruinas. La selva poco a poco ha ido convirtiendo el enclave en algo único. Muchos de estos puntos no son recomendables por su alto riesgo en el derrumbe, pero otros, incluso expulsan aires de misterios, creando una combinación de historia y naturaleza difícil de pasar por alto.

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COMO MOVERSE
En bicicleta: Cualquier hotel o pensión tiene para alquilarlas. El precio no supera los 3 dólares diarios y puede que sea el mejor transporte para tener una mayor libertad. Nosotros imponemos los tempos y dosificamos las jornadas. Los caminos son planos, aunque el calor es sofocante. No está de más llevar un paraguas y al estilo birmano, ponerlo para cubrirnos de las horas más conflictivas. Crema solar importante y abundante.

Otros medios de transporte: Motocicleta, Carro de caballos o vehículo alquilado con conductor. (Para mí el mejor de los tres, puede que sea la motocicleta).

*Un consejo fundamental en seguridad para pedalear por Bagan, es llevar linternas frontales. En mi caso éramos un binomio. Cuando oscureció , delante iba mi compañera iluminando la carretera. Detrás yo con el frontal dirigido en sentido opuesto para ser visible a los vehículos que iban y venían.

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¿Qué no pasar por alto en Bagan y cuánto cuesta?
Recordad que debéis adquirir una entrada en las oficinas de turismo, en los hostales o en el aeropuerto para poder visitar las ruinas. El precio oscila año tras año. La última vez pagué 15 dólares, con cinco días como límite.

No olvidéis disfrutar de los atardeceres en Bagan. Son especiales y los anaranjados cielos azules, van tiñendo la planicie, alargando las sombras de los templos hasta dejarlos en un suspiro cuando la noche ha caído. Apenas una hora sentado desde lo alto de cualquier templo que tenga una buena terraza, hará que vuestra cámara no pare de disparar fotografías. Dejadlo durante media hora y disfrutad del silencio. El mejor lugar para verlo puede que sea la pagoda Shesandaw.

Debemos llevar un plan para que no pasemos por alto en nuestra visita las pagodas y templos más importantes. Os dejo una lista de lo que no deberéis perderos.

Templo Ananda: De los más grandes y mejor conservados. Por la noche anda iluminado.
Templo Dahmmayangy: De los más grandes. Se puede divisar de casi cualquier punto. Los viajeros el más misterioso.
Templo Thatbyinyu: La segunda construcción más alta de la estepa. De los preferidos por muchos visitantes.
Templo Htilominlo: Bonito y construido para venerar a la fortuna.
Templo Gawdawpalin: Colosal y restaurado. Puede que el más conocido por muchos.
Templo Sulamani: Entre los más conocidos a nivel turístico. Hermoso y de una construcción exquisita.
Pagoda Shwezigon: Cegadoramente dorada y sagrada. Es un centro religioso que compite sin éxito contra la gran Shwedagon de Yangon. Su visita es obligada.

La lista podría ser interminable. Coged un buen mapa y preguntad. Los templos pueden haberse debilitado y siempre será positivo preguntar en cualquier hostal, agencia de turismo o a los locales, siempre dispuestos a ayudar al viajero.

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COMO LLEGAR Y COMO SALIR
En autobús: Desde Yangón (13 horas) o Mandalay (8 horas) o Lago Inle (10 horas). Las salidas suelen variar, pero no disponemos de horarios fijos. Muchas empresas privadas fletan transportes a todas horas. Siempre hay que reservar como mínimo un día previo o preguntar a las compañías.

En tren: Uno nocturno conecta Mandalay con Bagan. Es una buena opción si queremos ahorrarnos una noche de hotel. La duración es de aproximadamente 8 horas.

En barco: Fantástica manera de ver los bonitos paisajes que nos ofrece recorriendo el río Irawadi. Hay dos salidas por semana (miércoles y domingo), y la duración del trayecto es de  aproximadamente 14 horas.

En avión: Sólo en casos que el tiempo nos aceche y queramos sacrificar el viajar por tierra conociendo de este modo la auténtica Myanmar. Disponemos de varias compañías económicas para el corto trayecto. Los precios oscilan entre los 35 y 85 Euros. Bagan tiene un pequeño aeropuerto en la zona de Nyangu-U. Los taxis os cobraran entre 4 y 8 dólares hasta la ciudad dependiendo de dónde os queráis quedar. Yo desde Bagan al Lago Inle, cogí un vuelo y no hubo ni retrasos, ni problemas. Las compañías locales, aunque no inspiren confianza, son una alternativa tan buena como en otros países más modernizados.

Puede que este rinconcito central en Birmania, sea el punto más sorprendente en vuestra visita por todo el país. Pero si no os llena como esperabais, tranquilos, Myanmar tiene mucho más para sorprender al viajero más exigente.

Mi consejo general, es que llevéis algo planificado de cuántos días vais a poder quedaros. Dependiendo del tiempo, veréis qué medio de transporte alquilar, qué monumentos visitar, cómo llegar y salir. Procurad leeros la historia del lugar. Será un modo de que la magia de Bagan entré más por cada poro de vuestra piel. Dejaros llevar por los lugareños. Resultan encantadores y en todo momento prestan ayuda a cualquier cuestión. Con vosotros una guía de viajes buena, debería llevar un diccionario de ayuda fundamental. Los templos lo pronuncian de diferente manera y a menudo no os entenderán. Mostrad vuestra guía con el nombre y si hay suerte os indicarán el lugar correcto.

Puedes leer todos mis artículos sobre Myanmar en Viajar por libre. 

Más imágenes de Bagan y sus gentes:

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Camino a Bagan Viejo, nos daremos de frente por la estrecha carretera con multitud de gente, cada vez más acostumbrada al turismo

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Este par de jóvenes, tan solo nos paró para vendernos artesanía. Nuestra negativa fue bien recibido y el inicio de una graciosa conversación

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Es increíble la disposición de la gente para ser fotografiada en Myanmar. Eso sí, hay que pedir permiso como en todos los lugares del mundo

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Durante todo el trayecto, iremos encontrando la Myanmar rural que todos imaginamos antes de partir

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Las planicies de Birmania son de un encanto hipnótico. Cualquier templo, puede ofrecer secretos. Sólo debemos buscar

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La bicicleta será nuestra mejor herramienta para desplazarnos libremente por todo Bagan

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Observando la belleza del complejo arqueológico

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