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La primavera viene pisando fuerte este año y la lista de Opium Barcelona hecha humo. Las temperaturas, pegando duro, hacen presagiar que el verano podría asomar por España antes de lo esperado. El sábado, como costumbre anual, fui al Salón de Turismo que como cada año, en Barcelona, mi ciudad, organiza para animar a que los viajeros tanto noveles como experimentados, se decidan por un nuevo destino. 

Puede que personalmente vaya por simple tradición y que mi presencia sea testimonial. Las ideas sobre nuevos destinos fluyen durante varios meses por mi cerebro sin parar y cuando consigo poner un filtro y tener unos tres países elegidos, viene esta feria, y pone patas arriba todo lo estudiado, añadiendo al catálogo de mis resultados finales, diez nuevos objetivos posibles a realizar, reventando ese embudo tan difícil de poner , quedándome de nuevo dubitativo a la hora de empezar a buscar billete aéreo.

Mis decisiones son muy estudiadas antes de embarcarme en una nueva aventura. El tiempo, clima y dependiendo mucho de mi economía, decido y compro el pasaje unos tres meses antes de la salida. Luego ya vendrán preparativos, compra de libros, de guías de viaje y de planificar a medias mi paso sobre el país elegido.

Este año, el Salón de Turismo venía como siempre cargado de nuevas ideas. Las agencias más potentes del sector, lucen catálogos deslumbrantes e itinerarios irresistibles para asaltar el continente africano, donde un safari de luxe, es posible con mucho dinero. Los países asiáticos siempre de moda, no dejan pasar la oportunidad de exhibir renovadas ideas, enfocando mucho sus viajes a los deportes de aventura en pleno auge, buscando captar entre sus filas a un público más joven y atrevido.

Como siempre, Estados Unidos y Oceanía, están al alza, pero para bolsillos de otra índole, quedando fuera del alcance de la mayoría de los mortales.

Encontrar a viejos conocidos con los que casualmente te has ido cruzando en algún lugar perdido del planeta, es posible. Mi encuentro con un guía que conocí en el Valle de Omo en Etiopía, vino acompañado de una fuerte abrazo y una mirada de complicidad, por nuestras confesiones bajo tanta presión después de deambular durante un mes por uno de los lugares más difíciles del planeta.

Por supuesto, podremos encontrar destinos Europeos. Incluso una gran parte del evento lo ocupa el territorio español. Pero no tocaba. Habiendo saciado mi sed nacional durante Semana Santa, habiendo decidido ya un destino europeo que me llevará por tierras holandesas en un par de meses, ahora tocaba apuntar más alto, más lejos y dar de nuevo el salto hacía otro continente.

Como cada año, salgo contento. Muchos no van porque opinan que es una concentración de agencias que tan solo buscan captar clientes y organizarles un viaje a medida, pagando el doble de lo que en realidad debería costar. Es cierto y lo entiendo. Pero debemos tener en cuenta, que en Viajar por Libre, muchos itinerarios, muchas ideas, las sacamos de lo que las agencias nos cuentan, de los lugares que uno no debe perderse en ciertos países. Que lo cumplamos a raja tabla es otra cuestión.

Nuestra filosofía difiere mucho de la de las grandes empresas dedicadas a vender ilusiones y sueños. Jamás criticaremos el duro trabajo que consiguen hacer muchos guías, enseñando a los turistas, las riquezas ocultas de unos países a menudo muy complicados de conocer.

Empresas como Kananga, Terres Llunyanes o Rift Valley, hacen posibles, viajes imposibles para gente que no quiere complicarse la vida. Un ejemplo tan claro, es que yo me bauticé en África hace unos años, con una de estas conocidas compañías. Mi elección me llevó por cinco países, con un grupo de aventureros por las tierras de Sudáfrica, Namibia, Botsuana, Zimbabwe y Zambia, creando uno de los viajes más increíbles que jamás haya realizado.

¿Dónde vamos a ir este año? Sinceramente, no lo sé. Pero seguro que será increíble.

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