Hacía mucha calor. Era la primera vez que pisaba la India y me llevaron al hotel para que me aclimatara y me recuperara del maldito jet-lag. Escasos recuerdos son los que me llevan a verme estirado en una cama, mirando fijamente como el ventilador daba vueltas sobre mi cabeza. Era una habitación amplia pero irrespirable, un nido de ácaros que no llegaba a ver pero que intuía como desfilaban en ordenada marcha militar hacia mi gran nariz. Aquel año cometí el gran error que comenten algunos viajeros: pasar de puntillas por la capital india. En este post me propongo redescubrir Delhi (dividida en la Vieja Delhi, la muy Vieja Delhi y la Nueva Delhi), una ciudad con un patrimonio y una historia fascinante, hogar del último de los emperadores mogoles, una ciudad donde estar de paso no es suficiente y es que Delhi pasó a ser la capital de la India británica en 1911 en detrimento de Calcuta (Kolkata) y hoy en día es una de las ciudades más emblemáticas e importantes del sub-continente indio aunque también la de mayor tasa de homicidios. Si visitas la capital india no te pierdas estos lugares de Delhi que te sugerimos.

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Hauz Khas Village

EL ÚLTIMO DE LOS MOGOLES: BAHADUR SHAH
Hay literatura abundante sobre el último emperador mogol, quién escribía estos dulces sonetos desde su exilio en Rangoon:

Delhi fue una vez un paraíso ,
Donde el amor dominó y reinó ;
Pero su encanto fue violado
Y sólo quedan ruinas.

Y es que la huella de los mogoles es palpable, más de trescientos años de historia que concluyeron con la figura de Bahadur Shah y el desmorone del imperio gracias a la corrupción generalizada de la corte y de la pérdida de territorios debido al surgimiento de nuevos imperios.
No vas a poder dejar de ver el Fuerte Rojo (Red Fort), el gran palacio de tono arenisco rojizo que es una de las joyas de la corona en tu paso por Delhi, tal vez el más importante y de claro estilo arquitectónico mogol. Si vas es en rickshaw podrás apreciar desde el asfalto su tamaño y su belleza y una vez al adentrarte podrás pasear por sus jardines y sus salas que resisten las envestidas del tiempo con elegante exquisitez. Tanto si eres un sibarita del arte oriental como si eres un neófito que pisa por primera vez India, la visita al Red Fort te va a transportar a otras épocas y hará que tu imaginación se dispare.

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Delhi Raj Gath 2006

 

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Detalle del recinto escrito en castellano sobre la no violencia

GANDHI, PADRE DE LA NACIÓN INDIA
La historia moderna de la nación india probablemente no se hubiese escrito jamás sin el Mahatma Gandhi. El Raj Ghat fue el lugar donde fue incinerado el Mahatma, un recinto donde se puede acceder libremente y pasear y buscar inspiración en las numerosas frases diseminadas en varios idiomas, incluido el castellano. Si lo que quieres es rememorar la vida del pequeño gran hombre que llevó (junto a Nehru) a la India a su independencia, lo mejor es que visites el museo multimedia dedicado a Gandhi ji: el Gandhi Smriti and Eternal Gandhi Multimedia Museum. También hay sendos museos dedicados a la figuras de Indira Gandhi y Nehru. Si andas bien de pasta, el hotel más recomendable es el Imperial, que fue frecuentado por Gandhi, Nehru, Jinnah y Mountbatten, los principales actores de la independencia india y la consiguiente partición de Pakistan. Para degustar un te inglés y leer The Times tranquilo pásate por The Atrium, no te defraudará.

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Nizamuddin

NIZAMUDDIN Y EL BARRIO MUSULMÁN
Cuanta vida se percibe en el barrio musulmán, con sus comercios al aire libre y su hospitalidad siempre presente. A pesar de ser vegetariano, reconozco que la forma que tienen de preparar la carne se antoja como mínimo atractiva y apetitosa, una delicia para los amantes de la cocina oriental. Tras deambular por el barrio, comer y curiosear, es de obligada visita dejarse caer por Jama Masjid, una de las mezquitas más grandes de toda India y que se encuentra franqueada por dos grandes mineretes. Como todo espacio de culto en India, esta mezquita es un lugar vivo donde los fieles acuden a rezar y eso requiere del máximo respeto posible por nuestra parte. Detesto algunos comportamientos inadecuados provocados por las legiones de turistoides enfundados en sandalias con calcetines blancos con raya azul y roja cuyo único objetivo es hacerse con una imagen (distinguir de fotografía) para colgar en su muro de Facebook: India no es un zoo humano; he visto este tipo de prácticas a menudo en Delhi, Jaisalmer, Varanasi…
No me gusta ir con prisas, en general, por eso siempre he huido de grupos o visitas programadas, Jama Masjid es para pasarse un buen rato, dar de comer a las palomas, charlar con algún estudiante, jugar con niños o aprender sobre arte islámico.

La Madre India es tan inconmensurable que corremos el riesgo de perdernos ciudades o rincones con el pretexto de visitar otras ciudades.

Recuerdos de Nizamuddin. Tras adentrarme en un laberinto de callejuelas de Old Delhi llegué a la puerta principal de Nizamuddin, el mausoleo del gran santo sufí Nizamuddin Auliya . La música electrizante inundaba cada rincón del recinto y destilaba misticismo y alegría, había algunas mujeres sin hijab ni niqab, cantando y dando palmas. No recuerdo otro sitio donde sintiera tanta fuerza a través de la mirada y los ojos turquesas de las mujeres que en Nizamuddin, había un código oculto en cada forma de mirar o moverse, reconozco que sentí fascinación y fuertes deseos de aguantar la mirada a alguna de aquellas chicas, pero no lo hice. El sufismo podríamos decir que es la rama esotérica del Islam, pienso que más cercana al taoismo y al budismo que al hinduismo o el cristianismo, una forma más de conocimiento que de fe. Famoso fue el poeta místico Rumi, de raíces persas y que decía cosas tan convincentes como Conviértete en poesía viviente. 

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Si algo tiene Nizamuddin, es que está siempre muy concurrida

Que lejos estamos ya de este tipo de personas y pensamientos. Acompañado de Arturo, Jose, Marín (quién nos llevó a Nizamuddin), Montse y Nadine, volvimos de vuelta a coger un motorickshaw que nos llevará de vuelta al campamento base de Delhi. Gracias a mi Leica M6 y al Tri-X pude inmortalizar esos momentos, eso sí… en blanco y negro.

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SOFISTICADO HAUZ KHAS VILLAGE
Hauz Khas es un punto y a parte. La flor y nata de la modernidad, la vida artística y la boheme se concentra en los bares y restaurantes de la calle principal del barrio, día y noche. Hay tiendas fabulosas donde poder comprar dibujos, mapas o posters vintage de películas de Bollywood, música, ropa, chicas en minifalda, paredes con grafitis… El Yeti Restaurant (al final de la calle principal) tiene una carta con lo mejor de la cocina del Himalaya, es uno de los mejores sitios donde he comido en Delhi: platos indios, nepalís, tibetanos o de Bután, cerveza fresca y un muy buen ambiente para seguir planeando tu siguiente escala. Hay quién verá Hauz Khas como un lugar profano, alejado de la India auténtica; permítanme protestar, las ruinas de la madrasa tomadas por los estudiantes son de una belleza indescriptible, muy recomendable verlas desde la terraza del Yeti Restaurant. Si con lo que te he dicho no pasas por Hauz Khas es que no sabes lo que te pierdes.

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Viejos mapas y cuadros en Hauz Khas

Que ver y visitar en Delhi

Museo Gandhi
Nehru Memorial
Delhi en bicicleta
Yeti Restaurant

En una tienda de Hauz Khas Village compré la guía LOVE DELHI de Love Travel Guides, una selección muy cuidada de guías de las ciudades indias más importantes. Están en inglés.

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