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Un año con comienzos difíciles pero que a medida que iban transcurriendo los meses, las cosas iban mejorando poco a poco. Al llegar el verano, después de haber estado durante casi un año sin poder viajar, decidimos dejarlo todo y lanzarnos durante dos meses a recorrer Asia Central, con una extensión a la maravillosa Sri Lanka con un final en Maldivas apoteósico.

Tocaba recogernos y de vuelta a España, durante quince días estuvimos raros, tristes y algo vacíos. Parecía como si nuestro sueño hubiera acabado y decidimos sacar de nuevo unos billetes de avión para conocer más sobre Europa y poder combatir esa sed que no desparecía.

Estaba muy claro que quería al menos visitar dos países y uno de ellos, fue Bélgica.

La navidad es un pretexto perfecto para salir por piernas de casa. De hecho y mientras he podido, siempre acabo alejado de eventos familiares y aglomeraciones en centros comerciales en mi hogar, buscando conocer algo nuevo. Eso no te exime de evitar las tan temidas masas de turistas en el destino elegido,  pero ya que son fechas donde todo se pone a tope, por qué no mejor hacerlo mientras conoces un nuevo país.

Así, que de nuevo, con la mochila llena de ilusión y con muy poquita ropa (para no facturar), pusimos la directa hacia Bélgica, con dos convicciones; una, sería visitar Brujas y Gante y la otra, disfrutar a tope de mi último y primer viaje del año que acababa y del que empezaba.

 

¿CÓMO HINCARLE EL DIENTE A BRUSELAS?

Para los viajeros menos experimentados, no habrá ningún problema para poder conocer la capital . Si adquirimos un mapa en la oficina de turismo o navegamos desde nuestro móvil con la App Maps.me, os situaréis muy rápido y el pulso a la capital europea, será pan comido.

Dividido en tres claras zonas, deberíamos tener suficiente tiempo con tres días para ver lo imprescindible  y no dejarnos nada, dando lugar a una cuarta jornada, donde podremos lanzarnos a visitar Brujas, para que vuestro viaje sea más completo.

-Zona de la Grand Place y Ilot Sacré

-Barrio Real

-Barrio de la Unión Europea y Etterbeek

Para no dejarnos nada en el tintero, os iré poniendo qué ver de cada uno y poder visitarlos en un orden lógico.

 

TRES ZONAS DEBEMOS VISITAR EN BRUSELAS

ZONA DE LA GRAND PLACE.

No tengo ninguna duda, de que se trata mi zona favorita, no por ser el corazón de la capital, sino por sus animadísimas calles, sus chocolaterías, sus bonitos y variados restaurantes y esa Grand Place, que merece todas las menciones, por sus dimensiones y su belleza. Además, se trata de un barrio muy cómodo para visitarlo sin prisas y a pie.

En esta gran zona, deberíamos dedicar como mínimo media jornada, aunque después de haber estado varias veces, reconozco que hay que obligarse a verla, tanto de día como de noche.

Sus cervecerías, las bonitas casas construidas por los gremios, los carísimos restaurantes que alberga, las calles adyacentes que contienen negocios centenarios, sólo le dan al lugar, más encanto y más empuje para que indaguemos más allá. Puede que acabemos descubriendo antiguas cervecerías artesanales, exclusivos clubs donde alternar buenos cócteles con música animada o caminar sin rumbo por grandes avenidas, repletas de comercios y franquicias, que aunque a más de uno le pueda pesar, aumentan la diversión y dimensión de la capital.

 

BARRIO REAL.

Esta zona casi se fusiona con la de Grand Place y contiene los mejores museos y chocolaterías de la ciudad. Su ambiente es muy señorial y encontramos estupendos parques para hacer más amenos nuestros paseos entre tantos edificios.

En el Barrio Real, caminaremos por los edificios más opulentos de toda Bruselas a escasa distancia entre sí, pudiendo dar con bonitos salones de té o históricas chocolaterías.

Un recorrido cultural eligiendo qué exposiciones ver (algunas temporales), con una visita a la bonita y aparatosa Iglesia de Notre-Dame du Sablon, con una extensión al Parc de Bruxelles, debería ser suficiente para llevarnos una buena impresión de este lugar.

Si queremos ver la ciudad desde las alturas, en el extraño y bonito edificio Old England, encontraremos la azotea perfecta.

 

BARRIO DE LA UNIÓN EUROPEA.

Para muchos un prescindible, para otros, el epicentro de Europa, donde todo un continente teje la economía, la política y los asuntos sociales de máxima importancia. Hay que ir si disponemos de tiempo, esto no nos va a hacer creer que hemos perdido la mañana. Las entradas al Parlamento Europeo  con visitas guiadas a las 10 a.m. todos los días, son todo un reclamo para quien quiera saber el funcionamiento de este sistema. Las anchas avenidas, los gigantescos edificios y el tranquilo ambiente que se va respirando, puede resultar algo irritante para quien busque más caña en una ciudad.

También diré a su favor, que en el bonito Parc du Cinquantenaire, podremos  dar con muy buenos museos y magníficas exposiciones temporales . Un ejemplo claro, es el Museo de las Ciencias Naturales.

Mientras decidimos qué museo ver, podemos explorar  este enorme barrio, donde iremos pasando por magníficas e históricas casas, por cuidados y elegantes parques, como el de Leopoldo y si alargamos más de lo previsto, gozar por la noche de buenos restaurantes.

 

OCHO LUGARES DEBEMOS VER EN BRUSELAS

LA GRAND PLACE

Única, enorme y de una belleza abrumadora. Centro neurálgico y punto de referencia para ir visitando el resto de toda la zona céntrica de la capital belga. Sus respetables dimensiones y el conjunto arquitectónico, hacen de esta plaza adoquinada, una de las más bellas de Europa.

Los edificios más notables son El Ayuntamiento y La Casa del Rey, ésta última, fácilmente localizable, por su extraña estructura y situada enfrente del ayuntamiento. Si vamos mirando los bonitos edificios gremiales, encontraremos símbolos tallados o pintados, indicando a qué se dedicaba cada casa. Diría que contratar un guía sería fundamental, para no perder detalle de este representativo lugar, que no deja de ser para mí,  la visita que no debemos perdernos de toda la capital.

Es de vital importancia, que la visitemos tanto de día como de noche. Mientras la luz del Sol, nos regala los casi infinitos detalles que la decoran, la noche nos regala un espectáculo de luces con música cada media hora, que no deberíamos perdernos.

 

ATOMIUM

Alejado, pero accesible en metro, a una media hora desde la Grand Place, encontramos esta extraña y gigantesca escultura, obra de André Waterkeyn. Fue construido para la exposición universal de 1958. En un principio fue criticado, pero con el paso de las décadas, acabó forjándose la fama de símbolo para la ciudad belga.

Esta extraña estructura, representa un átomo de hierro, aumentado 165.000 veces. Sus 102 metros de altura, con sus nueve esferas de 18 metros de diámetro, deberían ser suficiente en nuestra mente, para hacernos una idea de las enormes dimensiones. Los tubos que unen dichas esferas, están conectados por escaleras mecánicas y entrar es una opción poco viable, aunque las exposiciones temporales que exponen, pueden ser de interés para quien lo consulte antes, aunque suele ser bastante decepcionante.

Pero, ¿por qué poner a Atomium en esta lista, si no merece la pena visitar su interior? Creo que verlo por fuera tanto desde la lejanía como cuando nos acercamos, bien consigue satisfacer nuestra visita. Además, contamos con un extenso y muy bonito parque donde pasear e ir encontrando secretos ocultos, como un pequeño barrio chino y japonés.

La parada de metro para llegar es Geisel en la línea 6.

No está de más decir que justo al lado encontramos Mini Europe, que para muchos es otro imprescindible de Bruselas.

 

PARQUE Y PALACIO CINQUENTENARIO  

Atravesando el barrio de la Unión Europea,  yendo hacia el Este, nos damos de frente con este enorme arco, que nos recordará muchísimo a la famosa Puerta de Brandeburgo de Berlín.

Si aprovechamos nuestra visita podemos ver alguno de los tres interesantes museos: El museo de la Historia Militar, el museo Cinquentenario y Autoworld. Para los amantes de los automóviles clásicos, recomiendo pagar la entrada y ver éste último.

El parque, menos conocido que los del Centro, no deja de ser una válvula de escape para muchos trabajadores, donde paran a comer y aunque menos animado, está realmente bien para conocerlo paseando.

 

MANNEKEN PIS 

Resulta casi de chiste que la escultura de bronce, de un niño de apenas 55 cm haciendo pipi, llame tanto la atención de todo el mundo y cuando digo de todo el mundo, hablo con conocimiento de causa. Situado en una estrecha calle, en una esquina al Sur de la Grand Place, encontramos a esta enana estatuilla, que junto al Atomium y a la Grand Place, se han convertido oficialmente en el símbolo de la ciudad.

Recomiendo leer las distintas leyendas que se cuentan sobre lo que represente dicho personaje, pero la más extendida, es que el niño apagó una mecha orinando encima y salvó a la ciudad de un incendio.

En distintas ocasiones han intentado robarlo a lo largo de los siglos. En numerosas ocasiones exitosamente y repuesto hasta la saciedad. Ahora, el que encontramos no es el original, sino que es una copia exacta. El original (que tampoco lo es en cierto modo), lo encontramos en el museo de la Grand Place, con las espantosas soldaduras en los tobillos, porque lo robaron amputando los pies al pobre meón.

Si os decepciona, os entiendo, pero podéis buscar a la meona, llamada Jeanekke Piss, algo más moderna y haciendo lo propio pero obviamente en distinta postura. Ésta se encuentra perdida en la calle donde encontramos el gigantesco y famoso bar Delirium. Las verjas que la tapan no ayudan en nada para que llegue a la altura de su hermano.

Cuando escribí que todo el mundo lo conocía, es debido a la cantidad de trajes que se le han hecho desde todos los países del mundo. Encontrar a Manneken Piss desnudo, ya resulta extraño, ya que cualquier festividad sea nacional o internacional, es aprovechada para ponerle el traje que le han fabricado a mano. Hablamos que el chaval tiene un enorme vestuario con más de 700 trajes. Por cierto, el país extranjero que más ropa le ha regalado, ha sido España. Como para verlo vestido de torero. Un espanto.

 

MUSEO DEL CÓMIC

Amantes del cómic, éste es vuestro espacio. Con una arraigada historia en el mundillo, no podemos pasar por alto que Bélgica, se sitúa tercero en el ranquin mundial de creadores y vendedores de cómics del mundo, detrás de Japón y Marvel en Estados Unidos. Mira que hay museos en Bruselas, pero para mí, éste cuenta con todo mi respeto y por qué no decirlo, nos vendrá de maravilla salir un poco de tantas catedrales, iglesias y museos históricos, para regar nuestra imaginación con recuerdos de la infancia, acompañados de  viñetas, mostrándonos al inmortal y querido Lucky Luke o al insuperable y aventurero Tintín.

A parte de contar con una muy buena exposición de bocetos de los personajes históricos, podremos ver más de 6000 originales. La recepción es muy chula y la gran tienda de la planta baja, hará que sucumbamos comprando nuestro cómic de turno.

 

CATEDRAL DE BRUSELAS 

Conocida como la Catedral de Sant Miguel y Santa Gúdula, es el edificio religioso más importante de toda la ciudad, quitándole incluso éste título a la Notre Damme Du Sabion, que también resulta ser impresionante. El interior de la catedral, debido a siglos de saqueos, no es lo ostentoso que uno podría esperar, pero que esto no os frene, porque la belleza está latente en cada pared, en su enorme altar y su descomunal órgano con más de 4000 tubos y cuatro teclados.

Hay que reparar en el precioso y detallado púlpito de madera estilo barroco. Mientras algunas catedrales como la de Gante portan enormes púlpitos de estilo gótico rococó, la Catedral de Bruselas , adapta varios estilos como el románico, con su posterior gótico, formando un conjunto unido, casi perfecto.

Entrar es gratis y debido a la proximidad al centro, se trata de una visita obligada.

 

BASÍLICA DEL SAGRADO CORAZÓN

Puede que muchos no la hayan pisado, pero es fácilmente visible debido a su colosal tamaño. Mi visita más que por obligación, vino precedida por curiosidad debido a la historia de Leopoldo “ el carnicero”. Este fatídico monarca belga saqueaba las tierras congoleñas, matando a discreción, a los pobres nativos si no cumplían con las cuotas de recolecta diaria, éste sádico considerado como uno de los cinco mayores asesinos de la historia, al haberse cargado a más de ocho millones de congoleños. Su objetivo era meramente económico y enriquecerse su mayor ilusión. ¿Pero qué mejor manera de hacerse un hueco en el cielo, eludiendo el merecido infierno,  que construyendo esta monumental basílica?

Debido a los diamantes y el caucho que robó a los congoleños, pudo llevar varios proyectos adelante y su legado más llamativo fue la Basílica del Sagrado Corazón.

Apenas visitada, puedo decir que si a uno por fuera le impresiona el tamaño, por dentro lo dejará pasmado. Siendo la quinta iglesia más grande del planeta, a nadie se le pasa por alto los delirios de grandeza del “carnicero”. Los número hablan por sí mismos: 89 metros de alto por 167 de largo.

La cúpula, a noventa metros de altura, tiene una de las mejores vistas a 360 grados de toda la ciudad por una entrada de 6 euros.

Personalmente, me gustó mucho y el único problema, es que anda algo alejada del mismo centro. Debemos coger el metro hasta Simonis  Linea 2 y 6 y el tranvía hasta Basilique.

 

 

A POR CERVEZAS

Hablamos no sólo de Bruselas, sino de Bélgica. Famosa en el mundo entero por sus peleonas cervezas de todos los colores y sabores. Puede que salga de cualquier parámetro cultural como los anteriormente mencionados, pero para arraigarnos a los belgas y a su cultura, debemos perdernos por las tabernas más conocidas de la ciudad y dejarnos llevar por los grados y la complicidad que acaba apareciendo entre los bebedores desconocidos después de varios tragos.

Mencionar, que acostumbrados a las cervezas normales con una graduación media de unos 5 grados, las belgas, no sólo distan del sabor, sino que la graduación es potente y ronda una media de unos 11 grados. Así que si salimos vivos de una taberna, hay que asegurarse de que la siguiente ronda, no acabará por derrumbar nuestro ánimo de llegar al hotel de una pieza. Por eso es muy recomendable ir a hacer una cata, donde las muestras son pequeñas pero tolerables. Yo ni hice catas ni me anduve con hostias, y todo lo que pillaba, lo bebía.

Los lugares recomendados son muchos. Creo que lo mejor es guiarse por instinto y si un bar nos da buen rollo, pues nos metemos y punto. Pero no está de más ir a la famosa y antigua cervecería “Le mort Subite”, donde la carta de bebidas es amplia y el ambiente muy informal.

Otra que destacaría yo, es Delirium, lo encontraremos en un callejón sin salida donde varias puertas dan acceso a este macro bar, considerado por el récord Guiness como el que más tipos de cervezas tiene del mundo con unas 3000. La juventud hace su noche allí y es un buen lugar para empezar o acabar la fiesta. Los noctámbulos se sentirán como en casa con este bar a tope de gente.

OTROS LUGARES QUE PUEDEN INTERESAROS 

-Notre Dam Du Sablon. Bonita iglesia que puede competir incluso con la Gran Catedral

-Museo de Instrumentos Musicales. Interesante museo incluido en la Brussels Card

-Mini Europe. Al lado del Atomium, es todo un clásico para los visitantes.

-Parque de Bruselas. El animado y bonito parque merece una visita.

-Palacio de Justicia. Inacabado pero enorme, podemos pasear libremente por dentro y contemplar sus laberínticos pasillos

 

CURIOSIDADES

-Las calles adyacentes al Grand Place, parecen estar claramente separadas por los tipos de comercio. En una calle vemos como trabajan y venden el chocolate, en otra sólo sirven pitas,  también encontramos las que ofrecen pociones o hierbas naturales, o una que parece una Little Italy, con pizzerías y restaurantes italianos a doquier.

-Comer mal pero comer: Tan típico que resulta repetitivo, es probar los gofre (garufee) de todo tipo. Aquí no vale sólo ahogarlos en chocolate, sino que poner unos buenos fresones, con plátano y un buen puñado de nata, está a la orden del día. Otro que resulta ser un plato estrella son las patatas fritas. Colas y colas de personas harán que penséis que son mejores que en España. Pues no. Son sosas, están demasiado fritas y encima te cobran un plus de unos dos euros por ponerte mayonesa y ketchup.

 

PRECIOS EN BRUSELAS

-Billete desde el aeropuerto internacional de Bruselas a Central: 8,90 €

-Hotel de gama media: 98 € la noche

-Una pinta pequeña: 4,20€

-Un plato de mejillones a vapor: 17€

-Lavabos públicos: 0,50€

-Un Gofre con chocolate: 5€

-Agua embotellada en el súper: 2€

-Billete de avión Barcelona-Bruselas I/V: Por Ryan Air 52€ / Por Vueling: 105€. Dependerá de vuestra fiabilidad entre ambas compañías. Yo no tuve dudas a la hora de adquirir el billete. Consulta precios “low cost” para ir a Bruselas.

 

BUSSELS CARD

¿MERECE LA PENA COMPRARSE LA FAMOSA TARJETA TURÍSTICA?

Dependiendo de nuestras prioridades, deberíamos mirar qué museos incluye y cuáles quedan excluidos. Los precios, me parecen abusivos, no por la cantidad que abonas, sino que la franja horaria es muy estrecha. Hay que tener en cuenta los cierres, sobre todo los lunes y mirar de adquirirla y activarla cuando todos los puntos que queramos visitar estén operativos.

¿DÓNDE ADQUIRIRLA?

La manera de tenerla es online y después recogerla en cualquier oficina de turismo. En Grand Place tenemos una muy accesible y fácil de localizar.

PRECIOS SIN OPCIONES:

-24 horas: 27€

-48 horas: 35€

-72 horas: 43€

Si queremos optar por incluir, tanto el bus turístico, como el transporte público, debemos abonar una cantidad mayor.

¿Quieres obtenerla?

¿Quieres más información sobre las opciones?

 

TRANSPORTE PÚBLICO. CÓMO FUNCIONAN Y CUÁNTO CUESTAN.

Sin ofrecer un servicio excelente, podremos agarrarnos a esta opción para llegar a los puntos más alejados sin cansarnos. Viendo el mapa de la red del transporte público y sobre todo la del metro, nos parecerá un poco absurdo el tener tantas líneas que cubren casi el mismo trayecto, pasando por las mismas vías. Que no os resulte extraño que lleguemos al final de una línea, para esperar al siguiente metro en la misma vía y seguir un par de paradas más.

Los autobuses y los tranvías cubren no sólo el centro, sino las periferias. Todos los billetes son válidos. Más complicado que el metro puede que ni los utilicemos, debido a que el metro nos deja en todos los puntos de interés turístico.

Sin resultar excesivamente caro, habrá que planificar bien, qué billete, para poder ahorrarnos algunos euros que al cabo de cuatro días pueden llegar a sumar una buena cantidad de dinero ahorrada.

-Billete sencillo de metro (un trayecto): 2,10€

-Billete ida y vuelta: 4,20€

-Cinco billetes sencillos: 8€

-Díez billetes sencillos: 14€

Puede que el más interesante sea el abono de transporte con viajes ilimitados durante una jornada. Estos abonos son unipersonales y caducan el mismo día, lo que quiere decir que no son exclusivamente para 24 horas. El precio son 7,50€.

¿DÓNDE LOS COMPRAMOS?

En la misma estación de metro o tranvía, podremos comprarlos en las máquinas automáticas. Sólo aceptan tarjeta y monedas. Los billetes no son válidos debido a que no hay ranura para meterlos.

En algunos transportes carentes de máquinas,  podremos pagárselo al conductor, incrementando el billete en 30 céntimos de Euro.

 

LOS TRENES

Muy bien conectados, con tres grandes estaciones, La Gare du Nord, Gare Central y Gare du Midi, son perfectos enlaces no sólo para ir al aeropuerto, sino para conocer el país. Bélgica, es un país pequeño y resulta un modo muy confortable el tren para poder conocerlo. Brujas queda apenas a una hora y media de trayecto, Gante a una hora y Amberes a 30 minutos. No es descabellado, pernoctar en la capital durante seis días y dedicar tres a visitar las tres ciudades mencionadas anteriormente.

 

¿¿¿¿¿CÓMO IR O VENIR DESDE EL AEROPUERTO?????

Hay que hacer hincapié que existen dos aeropuertos que fletan vuelos procedentes de varios destinos europeos. Mientras el aeropuerto internacional llamado Zaventem, está muy bien conectado y muy cerca del centro de la capital (13 kilómetros), el otro llamado aeropuerto de Charleroi, se situa a casi 70 kilómetros al Sur de Bruselas. Cuando compremos los billetes, cabe la posibilidad que entremos por uno y salgamos por otro. Llegar o ir desde ambos, no es complicado, pero hay que saber qué coger. Para distinguirlos en vuestros billetes, pondrá (BRU) o (CRL).

Desde/A el Aeropuerto Internacional de Bruselas (BRU), las combinaciones son diversas, pero la mejor opción para llegar al centro, es un tren que encontraremos en la planta -1 del aeropuerto con bajada en  Gare du Nord, Gare Central y Gare du Midi, dependiendo en qué zona estéis alojados. Yo elegí Central porque estaba muy cerquita de mi Motel.

Para ir al aeropuerto desde el centro, debéis cogerlos en las mismas estaciones en sentido contrario. Por los horarios no temáis ya que funcionan cada 10 minutos ininterrumpidamente durante las 24 horas del día.

No hace falta que reservéis. Se compran en las taquillas que encontramos en las mismas estaciones y el precio es de 8,95€, sólo ida.

Desde/A el Aeropuerto Internacional de Bruselas Sur (CRL), la cosa se complica, ya que los taxis o los vehículos privados son muy caros y un trayecto puede salirnos por unos 60€. Para eso están los autobuses de la compañía Flipco. La salida hacia el centro está situada una vez hemos salido del aeropuerto y los buses son muy distinguibles con su gigantesco logo en los laterales. Podéis comprar el billete al montar o reservarlo online que sale algo más económico. La parada la hace en La estación de Midi de trenes, donde tenéis todos los enlaces con el metro para poder ir a dónde queráis.

Para ir al aeropuerto, la salida, es desde la misma estación. En su página web, tenemos los horarios, pero os diré que el trayecto dura  una hora y veinte y que pasan cada 30 minutos. Sed conscientes que debido al volumen de pasajeros, puede que perdáis el primero y debáis coger el segundo media hora más tarde.

Para sacar los billetes online

 

CONCLUSIONES

La capital europea no es tan aburrida como yo había leído en algunos artículos. La sorpresa que nos podemos llevar es muy positiva. Cuando vayamos encontrándole el punto, podremos estar degustando un buen gofre, unas buenas patatas con carne guisada o cómo no, ir probando de bar en bar, las deliciosas cervezas artesanales o dejarnos mezclar por el ambiente jovial que pueblan los callejones menos sospechosos, para acabar bailando al ritmo que los expertos tiradores que van llenando enormes vasos de plástico, bajo una feroz demanda.

También encontramos en la ciudad, zonas de descanso, jardines que ponen un paréntesis a toda una urbe que va creciendo año tras año. Los barrios más conflictivos después de los fatídicos atentados, poco a poco van limpiándose la cara para ofrecer una ciudad más segura.

Bruselas a su modo acaba gustando a la gente que no lleva las expectativas demasiado altas, pero que con una visita obligada a Brujas y Gante, perfectamente accesibles ambas en dos jornadas, podremos contar con un viaje de corta duración, muy completo.

Pese a los años que he tardado en decidirme para visitar Bélgica, ahora objetivamente hablando, diré que me gustó muchísimo. Exceptuando quizá los abusivos precios de determinadas cosas, si nos lo montamos bien, podremos disfrutar de la Capital de Europa por mucho menos de lo que pensamos.

Ahora con las compañías aéreas a precios irrisorios, a un tiro de piedra, creo que Bruselas, puede considerarse una de las diez capitales que deberíamos visitar una vez en la vida.

 

ENTENDER BRUSELAS EN IMÁGENES

Zona de la Comunidad Europea. Un barrio totalmente distinto a lo que Bruselas es en realidad

 

Calles de la Zona Alta. Las mejores chocolaterías del mundo y los mejores museos se encuentran en este trocito de ciudad que sencillamente es bonito.

 

El edificio más extraño y para mi opinión más bonito de la Grand Place. Antiguamente, utilizado como almacén por el gremio de los panaderos, ahora está convertido en un museo, donde exhiben al niño meón original.

 

Para gustos ….. las cervezas. Puede que en un bar encontremos las mejores risas o las codiciadas cervezas artesanales, pero las tiendas no se quedan cortas en cuanto a la oferta.

 

Vista de la Grand Place. Al fondo, vemos las casas de los antiguos gremios. Detrás de cada una de ellas, hay cientos de historias. Un buen guía, hará que indaguemos en la fascinante historia de la ciudad.

 

Rincones olvidados. El Atomium es sólo un aliciente. Pasear por sus parques despoblados, puede llevarnos a descubrir secretos que ni las guías de viaje contienen entre sus páginas 

 

La preciosa iglesia de Notre Dame Du Sablon, llega a competir tanto en belleza como en dimensiones a la imponente Catedral de Bruselas. Su estilo gótico captará la atención de todos los visitantes. Atentos al siniestro y elaborado púlpito estilo rococó que hay en su interior. 

 

¿Quieres seguirme en mi siguiente viaje? Pues ven conmigo a Cracovia

 

 

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