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Puede que la diferencia entre mis viajes, sean tan dispares, que a menudo me quedo tan descolocado que no sé ni por dónde atacar, cuando un nuevo país se abre delante de mí, para que lo conozca y lo recorra.

El año pasado, mi viaje largo fue a una Etiopía que me dejó impactado. África siempre tiene algo tan especial, que rara vez vuelves siendo el mismo, imposibilitando la indiferencia en cualquier alma humana.

Viendo el mapa, con sus chinchetas clavadas, me deprime ver que lo que me va quedando pendiente son países desarrollados, lugares de caro acceso, de presupuestos diarios elevados, de culturas no tan exóticas pero con parajes de ensueño,  haciendo muy difícil una aventura de dimensiones colosales por falta de recursos económicos.

Por supuesto que he estado mirando Filipinas, hacer el Transiberiano desde Moscú hasta Mongolia, lanzarme a completar centro américa con Costa Rica y Nicaragua, intentar una vez más atravesar toda Cuba o perderme por la desconocida Micronesia. Son viajes que los llevo siempre en la recámara y por motivos que yo mismo desconozco acaban de nuevo en el cajón de un escritorio repleto de objetivos y sueños por cumplir.

Pero en mi interior, había un lugar que siempre quise visitar, una tierra que presume de ser paisajísticamente una maravilla y que por motivos obvios, está poniéndose de moda. Puede que con los tiempos que corren, tampoco sea políticamente la mejor época, pero no dejaré que una vez abierta la posibilidad, deje enterrado de nuevo un proyecto que suena a aventura total.

El elegido este año en Estados Unidos. Después de recopilar información, de saber cómo voy a hacer frente a esos gastos desmesurados, saqué hace tan solo un día los billetes hacia los Ángeles. La idea no es que sea nada innovadora, pero todo pasa por alquilar un coche durante un mes y recorrer lo que el cuerpo aguante, finiquitando toda la Costa Oeste, donde incluimos ciudades archiconocidas como Los Ángeles, San Francisco y Las Vegas. Parece desalentador a quien sea menos urbanita que un arado, pero es que hablamos que en esta gran ruta, encontraremos Parques Nacionales tan sorprendentes, como Yoshemite, Monument Valley, Death Valley, El Gran Cañón de Colorado, Secuollas, Bryce Canyon, Antílope y lo que vaya surgiendo durante un camino de pura conducción, con apenas un mapa de papel y dos mochilas en el maletero.

La idea llevaba tiempo en mi cabeza, pero por causas desconocidas, no tenía tanto empuje como el que ha tomado ahora. Siempre viraba y cambiaba de destino. Veía a este país como una sucesión de estados independientes, con leyes propias, pecando un poco de prepotencia frente al resto del planeta, teniendo una idea preconcebida y muy probablemente equivocada de que los norteamericanos eran muy suyos. En el tema de las armas, que funciona como un casi libre mercado ni me voy a meter, porque peores sitios he pisado en latino américa y ni le he dado importancia.

Sea como sea, en Viajar por Libre, estamos de celebración porque traeremos información tan fresquita que a muchos les haré cambiar de opinión sobre una obligada estancia en América del Norte.

Tocaremos los temas más conflictivos a nivel de viajero independiente, como por ejemplo: el moverse, el presupuesto diario y general, la cultura tan joven que posee, la cocina, los hostales, moteles de carretera y campamentos. Todo esto en tiempo real, con escasas horas de diferencia. El estilo de escribir una vez regrese, se acabó. La información que retiene tu cerebro es más real vivida y escrita en el acto, no dejando empañar y dejar de ser objetivos obstruidos  por la melancolía que muchos sienten después de unos meses a su regreso.

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