Se enviará la contraseña a tu correo electrónico.

Viajar a Nueva Zelanda es una cuestión de orgullo. Camino de cien países visitados, me quedaba un continente que se me antojaba tan lejano como caro. Nunca me llamó la atención Australia, pero Nueva Zelanda jugaba en mi mente en otra liga, siendo la meca de los mochileros y viajeros independientes de todo el planeta.

Después de buscar otros destinos, me quería negar una y otra vez a abarcar este país. Demasiados viajes el último año y el bolsillo resentido, me obligaba a optar por otras opciones más viables económicamente.

Llegados a este punto y después de unos meses muy duros por motivos que no vienen a cuenta, acompañado de una lesión imprevista, sólo le hice una pregunta a mi infatigable compañera de viaje ¿Dónde vamos este año? …. Su repuesta no dejo duda alguna: vayámonos lo más lejos posible … dicho esto, empecé a buscar lo que ya sabía de antemano, que Nueva Zelanda eran las antípodas y lo más lejano que un avión pudiera llevarnos desde nuestro país.

Sencillo y directo. Sin tapujos ni filtros. Este país se presenta ante nosotros como un “road trip” puro y duro. No digo que los otros que haya hecho no lo sean, pero éste en especial, marca una diferencia enorme y es que dormiremos, comeremos, nos ducharemos y haremos nuestras necesidades dentro del mismo vehículo.

Nunca me han llamado la atención las autocaravanas, conocidas entre los más expertos como “motor-homes”, pero este destino lo exige en gran escala debido a su flexibilidad a la hora de acampar, ofreciendo lugares de ensueño libres de masificaciones, donde un despertar con un gélido lago tras la ventana puede marcar la diferencia entre otros viajes y países que visité en el pasado y no me permitían ese estilo de vida.


¿ES DIFICÍL ELEGIR UNA RUTA?

No es sencillo organizar un viaje por Nueva Zelanda. Aun así, he de decir sin tapujos, que la planificación que llevo es sencilla. Recoger la autocaravana en Auckland e ir desfilando hacia el Este buscando la Península de Coromandel. Hasta ahí todo va bien, pero ¿qué hacer luego? Dejarte llevar e ir buscando nuestro siguiente destino, buscando de refilón qué clima hará al siguiente día, teniendo en cuenta que vamos en temporada baja (agosto y septiembre), donde un viraje de última hora estará a la orden del día.


¿QUÉ DEBEMOS SABER?

Un viaje al país más lejano de España, puede que imponga un respeto infundado. Con la información a tiempo real manejando solamente nuestros pulgares sobre el teléfono, podremos buscar itinerarios, alquilar habitaciones, reservar campings, adquirir vuelos, consultar el clima, saber dónde dormir con una autocaravana, comprar entradas para algunos parques nacionales, tramitar los visados tanto para las escalas como para nuestra estancia en Nueva Zelanda o sencillamente poder ir impovisando sobre la marcha cuando algún imprevisto surja.

Por eso es importante, cuando lleguemos al aeropuerto de Auckland o Chrischuch, comprar una Sim Car para nuestro teléfono.


¿QUÉ RUTA ELEGIR?

Tengamos en cuenta que este artículo está escrito antes de recorrer el país y es un prólogo por lo que la información es meramente subjetiva y cuento el modo en que yo he ido planificando ciertos aspectos fundamentales para poner los pies en el otro extremo del planeta.

Basándome en información de otros viajeros, si disponemos de apenas 15 días, hay que dedicarse a hacer sólo la Isla Sur. Si tenemos como en mi caso unos 27 días, dedicarle 17 al Sur y el resto al Norte.

Empezar por la Norte es más sencillo por facilidad en los vuelos ya que aterrizan en Auckland y es más económico que si lo hiciéramos por el Sur Christchurch, sino también para alquilar un vehículo. Además, estratégicamente es genial, porque podemos ir haciendo ruta hacia Wellington y luego tomar el ferry que nos llevará al Sur desde la capital neozelandesa.


PREPARARSE PARA QUE CASI NADA FALLE

Un imposible que casi nada falle cuando todo puede fallar y más tratándose de un viaje realizado a finales de agosto y durante el mes de septiembre austral. La isla norte nos acompañará con los últimos coletazos del invierno y la isla sur nos dará la bienvenida con la entrada de la primavera. Pero en Nueva Zelanda, el tiempo es totalmente imprevisible e implacable incluso en temporada alta.

Tener un plan alternativo diario para cambiar de rumbo es fundamental no quedándote toda una jornada, atrapado en una autocaravana. Eso requiere una mayor preparación, pero no desde casa, sino “in situ”, donde estaremos más habituados y seremos más conscientes de que las distancias que nos dice el navegador, nada tienen que ver con la realidad.


ALQUILAR UNA AUTOCARAVANA?

Un punto que merece un “post artículo” cuando finalice el viaje. Pero hablaré de mi experiencia durante el proceso.

Elegirla no es tan sencillo como parece y las opciones de las que disponemos son fundamentales conocerlas y diría que son un mundo aparte. Tengamos en cuenta que yo jamás he conducido una y sólo he alquilado coches y motocicletas en mis viajes, tirando de hostales.

Los aspectos más a tener en cuenta son el poder combatir el frío, acampar por libre, tener un baño separado de la ducha y a tener que concienciarse en el modo de conducir a la inversa y la obligatoriedad del permiso internacional de conducir. Son cuestiones que lo haré en otro artículo una vez finalizado el viaje, pero que antes de viajar debéis saber las siguientes cosas:

-Si queremos acampar en cualquier lugar: es imprescindible contar con una caravana Self-Contained, homologada en los últimos tres años, ya que las anteriores según la nueva legislación, por mucha pegatina que lleven, no son legales y las multas son algo muy frecuente por estos lares.  Por ese motivo, es importante contar con un buen buscador que te informe de todas las características del vehículo rentado.

Mi consejo es entrar en Motorhomerepublic y empezar a filtrar nuestras preferencias. Los resultados son abundantes, pero no os durmáis, incluso en su invierno (nuestro verano), van que vuelan. Yo la alquilé cuatro meses antes del viaje.

-Tener calefacción de gas, es diría lo primordial si queremos perdernos en el sur y no usar campings tanto privados como públicos. Esta calefacción es independiente y no necesita de corriente ajena para poder activarla.

-Que sea automática. Bastante tendremos con acostumbrarnos a conducir por la izquierda con el volante a la derecha, para encima tener que estresarnos con el cambio de marchas.

-Carnet internacional de conducir: Es obligatorio y debe ir acompañado del nuestro original. En España cuando te lo hacen también viene en inglés una vez obtenida la cartulina, pero para otros países que no lleven traducción, deberemos agenciarnos con uno que la tenga, porque ni las compañías de renting lo querrán ni la policía se molestará en traducirlo.

-Ojo a los depósitos que hay que dejar: Cuestión primordial. Contratar un seguro a todo riesgo (siempre como tope una primera colisión), hará que nuestro viaje sea más tranquilo. Además, evitas la retención te la harían hasta que devolvieras la furgoneta, pero para que nos hagamos una idea, una autocaravana con dos camas, baño, ducha de apenas un año, puede llegar a costarte en temporada baja unos 1600€, 24 días. El seguro suma otros 900€. Pagarlos es una cuestión muy personal, pero haced hueco en vuestra tarjeta de crédito porque te retendrán los 3950€, si no lo contratas con la misma compañía. No sirven las compañías aseguradoras ajenas a la que hemos rentado, porque el depósito sí se haría efectivo desde el primer día.

-¿Autocaravana o coche? Este aspecto puede cambiar un viaje por Nueva Zelanda por completo. De verdad que los mejores viajes en carretera los he realizado en coche y nunca toqué una autocaravana. Eso nos da como resultado un viaje donde debemos ir mucho más preparados, para hacer mantenimientos casi a diario de nuestra casa con ruedas.

-¿Dónde acampar?. Primordial, conocer antes de partir las leyes del país. Fundamental bajarse la aplicación Campermate y empezar a usarla por curiosidad. He aprendido muchísimas cosas que desconocía. La acampada libre está prohibida … pero … no es del todo cierto. Si llevas un vehículo con baño, ducha y gestión de aguas residuales, podrás dormir en lugares libremente siempre señalizado que es seguro mediante una señal inconfundible y que la veréis en la aplicación que os he mencionado antes.


VUELOS

Atacar de frente los vuelos por el lado asiático se antojaba lo más lógico o al menos eso me decían los buscadores de vuelos. Para quien no lo sepa, al quedar en el otro extremo del planeta, podremos hacerlo también por América y opté por esa opción, haciendo una escala en San Francisco y desde allí a Auckland. Limpio, con apenas 3 horas de escala sin liarme en precios desorbitados pasando por Qatar Airways o haciendo dos escalas por Asia. Es una alternativa que sólo el tiempo dirá si hice bien.


A TENER MUY EN CUENTA

No podremos entrar a Nueva Zelanda si no conseguimos un visado temporal llamado NZETA. De hecho no podremos ni embarcar en el avión, porque a compañía se asegurará de que lo llevamos todo en regla.

Es fácil de gestionar y suele llegar la aprobación en unas horas o en un par de día como máximo. Si transcurridas 72 horas no lo hemos recibido hay que reclamar. El precio a día de hoy está a 64€ aproximadamente dependiendo del cambio. El resto que veas, son historias. Es el precio actual y ha subido una barbaridad según referencias que tenía.

Si hacemos escala en Estados Unidos, hay que sacarse el visado ESTA. En Nueva Zelanda hay que tramitar el NZETA. Si no tenemos estos documentos validados, no nos dejarán embarcar.

Os pongo los enlaces de ambos. Son sencillos de hacer. El de EEUU es muchísimo más económico que el de Nueva Zelanda.

Ojo con entrar con otros enlaces que cobran comisión. Éstos son los oficiales:

Obtener el NZTA

Obtener el ESTA


VIAJAR SEGURO

Siempre ir cubierto es ir tranquilo. Si contratamos el seguro de la autocaravana con una compañía local, necesitamos un seguro de salud, para poder estar cubiertos durante nuestra estancia, sino también para poder estar tranquilos con una cancelación de vuelos sea por un motivo personal o de la compañía u otras causas previas y durante el viaje. Yo siempre viajo con IATI y Nueva Zelanda no es una cuestión para tomárselo a la ligera. La sanidad es cara, muy cara.

Obtén tu 5% de descuento garantizado en IATI Seguros


CONCLUSIONES

La magia de los viajes nunca se desvanece. Cuando crees haberlo visto todo vas y te das de frente con países tan fascinantes como mágicos. El verano pasado sin ir más lejos, Uganda y Tanzania me dejaron sin habla.

Este año todo es distinto. El tipo de viaje, la crueldad del invierno austral y un país que tan solo tiene cinco millones de habitantes en tan vasta extensión. Una porción de tierra  que si la miramos en un mapa del mundo,  parece que quedó naufragando a la deriva en medio de la nada. rodeada de un misterioso e inclemente Océano Pacífico.

A quien no le mueva algo dentro de su alma viajera cuando hablamos de Nueva Zelanda, es que a su espíritu aventurero aún le falta desarrollar esa sed de conocer mundo.  Es comparable diría yo a África. Nadie en su sano juicio no querría ir a ambos lugares tan opuestos entre sí como en nuestro país.

Y sin más que decir, sólo me queda poner rumbo al país que tan lejano me sonó desde mi infancia y que tan lejano me suena ahora en mi madurez.

 

Sigue mi viaje por Nueva Zelanda

Pd. Artículo escrito antes del viaje y durante mis primeros días en el país.