Todos hemos estado en Londres alguna vez. Todos hablamos maravillas de la ciudad. Pero algunas personas como yo, hemos dedicado los años que hemos podido a viajar por lugares más lejanos, alejados de la histórica y rica Europa, mirando de reojo y sin apenas prestar atención a países que estando unidos por la comunidad Europea, con tan bonitos y diferentes que te pierdes entre tanta diversidad. Yo no había estado jamás en el Reino Unido, tan sólo alguna escala que otra para ir a la otra punta del mundo. Esta vez, iba a ver qué secreto guardaba una de las ciudades más conocidas del mundo. La navidad, en Londres, se abrió como un abanico lleno de sorpresas. Señorial y elegante, multicultural y diferente al resto, debo decir que volví hechizado por la belleza de sus monumentos, la independencia intacta de su cultura y del ambiente que sus calles iban dejando a mi paso.

 

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